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Forastero, en el ‘Territorio CS’ del Auditori: “Hemos trabajado a conciencia cada rincón del directo”

Forastero, una banda compuesta por la destreza de cada uno de sus componentes, llega por primera vez a Castellón, en el nuevo ciclo Territorio CS, junto a los locales Dry River. Será en el viernes 20 de octubre en el Auditori, un espacio idóneo para acoger dos bandas dispares dentro del rock progresivo.
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El sexteto completo que forma Forastero.

Sí, precisamente son forasteros. Tampoco apátridas, pero sí viajeros ocasionales que comparten destino, como contrabandistas en un tren estadounidense en la época de los Sioux. Su música es elástica, variando de densidad según el minuto, toda ella ejecutada por auténticos profesionales: Javier Colis (guitarras), Javier Díez Ena (bajos, theremin), Javier Gallego “Crudo” (batería), Daniel Niño (saxofón), “Chavi” Ontoria (teclados, órgano) y Sergio Salvi (teclados, sintetizadores), cada uno de su padre y de su madre, con diferentes formaciones musicales y carreras anteriores (Demonios Tus Ojos, Los Saxos del Averno, Ginferno, Dead Capo…). Forastero los une en el lado más añejo de la música del futuro; lo demuestran en su primer LP El submarinista en el tejado (Lovemonk Records, 2016). Desde Madrid, se suman a los castellonenses Dry River para actuar el viernes 20 de octubre en el Auditori de Castellón, dentro del nuevo ciclo Territorio CS, de la mano de La Seta Azul Producciones.

>Tenéis unas trayectorias personales y profesionales verdaderamente reseñables, incluso interdisciplinares. ¿Cuál es el denominador común que os junta para este proyecto?
No es algo hablado, pero hay un objetivo común de transgredir entreteniendo a la vez. Es decir, de agrietar un poco los moldes haciendo mover los pies y no aburriendo nunca a la oreja. Precisamente por ser bastardos e interdisciplinares por naturaleza no nos ha costado mucho encontrar ese denominador común.

>¿Cómo es el proceso de composición de algo así? ¿Cambia desde los ensayos a lo que se escucha en el disco?
El origen de los temas es diverso. Algunos temas venían más o menos compuestos al local, muchos otros los traía Javier Gallego pensados desde casa -él mismo se había grabado con el móvil tarareándolos- y los montamos entre todos, otros temas surgieron improvisando en el local. En el estudio lo que se ha hecho es un destilado de todo lo que habíamos estado tocando en directo durante varios años. Ha sido un proceso de limpieza y feliz sacrificio de partes.

>¿Cuál era el sonido que había en mente a la hora de entrar en el estudio?
La idea que teníamos era preservar la fuerza bruta que podemos llegar a desarrollar en directo, y a la vez, como decía antes, licuar un poco el sonido y las estructuras para que todo fluya de manera más natural, rehuyendo los clásicos cul-de-sacs a los que a veces te lleva la música instrumental. Para ello ha sido providencial la participación en el proceso de grabación y mezcla tanto de Luca Petricca como de Borja Torres, capo de nuestro sello Lovemonk Records. Ellos nos han propiciado una visión externa de los temas y hemos sabido ver nuestros vicios y extirparlos. No solo estamos muy contentos con el disco sino que las nuevas estructuras han hecho que nuestro directo sea mucho más potente.

«Si juntamos los gustos de los seis miembros de Forastero quedarán pocos resquicios de música por abarcar»

>Os describís con menciones a Sonic Youth o a Morricone. Yo encuentro una serie de elementos muy western, con el saxo y vientos, los arreglos de órgano tan afilados y el alma de Hank Marvin sobrevolando el sonido de las guitarras. Vista la instrumentación, en este aspecto, ¿es el órgano el que hace la función o la función la que hace el órgano?
Difícil saberlo. Yo creo que es el órgano el que hace la función. Nuestros dos teclistas tienen muy claro su terreno y se compenetran como hermanos siameses, tanto en estudio como en directo: Chavi Ontoria ocupa el terreno del riff y el groove, puesto que es un especialista en Hammond y órgano en general; Sergio Salvi, por su parte, se encarga de la textura más electrónica del grupo, ya que es un gran amante de los sintes y de la electrónica moderna en general.

>Con esas raíces afro y R&B, me vienen a la mente artistas nacionales como Artur Cabanas o Dani Baraldés, pero vosotros metéis elementos electrónicos, guiños y detalles muy particulares que lo enrarecen. ¿Qué referentes tiene Forastero, más allá de lo más identificable?
La verdad es que si juntamos los gustos de los seis miembros de Forastero quedarán pocos resquicios de música por abarcar. Aparte de bandas sonoras, músicas del mundo embrutecidas, electrónica diversa, jazz inconformista y cualquier tótem del rock de vanguardia, digamos que nos influye toda esa tradición de bandas que practican una música instrumental subversiva. Por ejemplo, algunos grupos ingleses más o menos recientes como Acoustic Ladyland, London Snorkelling Team o gente más conocida y calmada como Cinematic Orchestra. Hubo un supergrupo americano en los ’90 que se llamaba Tuátara que puede ser ilustrativo, salvando las gigantescas distancias con nosotros. Tuátara estaba  formado por gente inquieta y de largo recorrido como miembros de grupos tan conocidos como REM, Luna o Screaming Trees, pero también contaban con un saxofonista de jazz experimental como Skerik. Ese puede ser un patrón muy de Forastero: gente que lleva años tocando en diversos frentes y que se junta para hacer algo diferente y muy estimulante.

Forastero tocando en la Sala Siroco (Madrid), en 2013. Foto: Jaime Massieu Marcos.

>Vuestro LP, El submarinista en el tejado, es un conjunto de diez cortes instrumentales. ¿Habéis contemplado incluir voces en composiciones futuras, si las diferentes líneas melódicas lo permitiesen?
Sí, es un tema muy recurrente, e incluso ha sido motivo de discusión entre nosotros -ríe-. Hemos tenido candidatos y candidatas en mente, algunas bastante conocidas, pero de momento es una idea embrionaria. Quizá en un futuro no muy lejano rompa el cascarón.

>¿Y cómo tendría que ser una voz para que encajase en Forastero?
Tendría que ser como mínimo tan desprejuiciada y heterodoxa como nosotros mismos como banda. No me atrevo a delimitar el estilo, de hecho no debería tener estilo. No nos gustaría ser el típico grupo instrumental que de repente mete el clásico vozarrón de soul; eso puede llevar a lugares muy comunes.

«No nos gustaría ser el típico grupo instrumental que de repente mete el clásico vozarrón de soul»

>Mencionáis también vuestra inspiración cinematográfica para construir las canciones. ¿Para cuándo una película con banda sonora made in Forastero? ¿Tenéis algo así entre manos?
Ya nos gustaría. Entre manos no, esperemos que alguien tenga entre sus neuronas el ofrecernos algo así en el futuro.

>Estaréis este viernes en el Auditori de Castellón, en el ciclo Territorio CS. ¿Qué esperáis del público castellonense? ¿Habíais tenido contacto con él anteriormente?
Pues esperamos remover algo de su cuerpo, sus pies, sus pulmones, sus conexiones neuronales, lo que sea. Forastero se puede bailar de pie o sentado, o incluso sin moverse, porque nuestros conciertos embarcan al oído en un viaje. Sé que es muy manido este símil, pero creemos que en nuestro caso está más que justificado. Hemos trabajado a conciencia cada rincón de nuestro directo. Yo particularmente [Javier Díez Ena], actué hace escasamente cuatro meses en Castellón con mi proyecto en solitario como thereminista, presentando el disco Theremonial en el Espai Cultural Encontres. La respuesta del público fue muy buena, no solo por toda la gente que vino, si no por las muchas preguntas que me hicieron después de tocar. El resto del grupo seguro que han tocado más de una vez en Castellón.

>¿Conocíais a los Dry River? Ellos tienen unas raíces prog más cercanas a Yes, Queen o Deep Purple, con ritmos y estructuras muy variopintas.¿En qué os podríais identificar con ellos?
No los conocíamos. Como punto en común pondríamos precisamente el prog, aunque dentro del progresivo nosotros somos más de King Crimson, Henry Cow y Soft Machine.

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