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FeCStival se replantea su futuro y pide mayor “predisposición” desde las instituciones públicas

Unas 2.000 personas asistieron a lo largo del sábado 7 de octubre a la 5ª edición del FeCStival en el Parque Rafalafena con Mucho como concierto más destacado. Una edición que deja el futuro del evento en el aire, ya que los organizadores consideran necesaria una mayor implicación de las instituciones.
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Imagen de la zona de escenario del feCStival. Foto: Cristian Lorente.

El FeCStival se replantea su futuro después de celebrar su quinta edición, la tercera consecutiva en el Parque Rafalafena. La asistencia de los espectadores ha descendido de los 3.100 del exitoso pasado año a los 2.000 de este sábado 7 de octubre, según datos de la organización. Pero no es éste el principal problema, ya que desde MusiCas -asociación de jóvenes relacionados con la música en Castelló en la que actúa como principal portavoz Gonzalo Magaña- se considera “buena” la cifra de este año, “la segunda mejor de la historia del festival”, sino los obstáculos administrativos, “la poca predisposición” institucional con la que dicen haberse encontrado para llevar a cabo una cita musical significativa dentro de la ciudad de Castellón. Exigencias nuevas para el FeCStival, como el pago por el uso del recinto municipal, han aparecido en la preparación de este evento que a la hora de su realización se encontró con la amenaza de lluvia que finalmente se quedó en poco más de cuatro chispas, aunque pudo influir en el número de asistentes. Desde el departamento de Cultura del Ayuntamiento, Verònica Ruiz, apunta aspectos jurídicos de ley de contratación para esas variaciones, concediendo una subvención municipal -“la más alta de la historia del festival”-, pero asumiendo la organización los gastos y los trámites burocráticos.

El desarrollo del evento estuvo marcado por los retrasos, principalmente por la realización después de lo previsto de la prueba de sonido de Mucho -uno de los mayores atractivos de este año-, lo que obligó a arrancar por la tarde una hora después de lo anunciado, recortando repertorios de los grupos y realizando pruebas con prisas. Un año más que Rocket DJ no pudo cerrar -esta vez junto a Pablo Mármol– con normalidad, quedándose las dos horas programadas en unos tres cuartos. Y una vez más, el ambiente entre el público fue cordial, con muchos rostros conocidos del circuito de conciertos disfrutando de la música y con sus charlas; aunque entre el sector rockero se escuchó el lamento por no tener más representantes guitarreros con fuerza, algo que a quienes a última hora bailaban al ritmo de Smile no les importó lo más mínimo. En momentos punta se rondó la concentración del millar de personas en la explanada del escenario, destacando por cantidad de asistentes la actuación de Ruth Baker Band.

Foto: Cristian Lorente.

A pesar de que el día amaneció bajo un inquietante cielo gris, la zona Kids ya estaba animada cuando la puerta se abrió a las 11:00. Allí se situaba, además, un escenario satélite organizado por la plataforma Impulso, dedicada a los músicos amateur y bandas noveles. Su función dentro del festival, como Impulso Tent, fue montar una serie de jam sessions para juntar a los músicos que estuvieran por el parque, además de ubicar allí algunos acústicos de las bandas principales acompañadas de entrevistas. La iniciativa gustó a los asistentes y a los músicos, que entre conciertos mataban el tiempo tocando.

Una de las figuras más importantes de la música en Castellón, Pat Escoín, abrió el evento con Los Amantes. Foto: FeCStival.

Fue el power pop de Los Amantes el primero en sonar, con la parte trasera del escenario principal no montada por completa por si había que cortar con prisas. A pesar de que hubo un leve amago de lluvia, Pat Escoín y Tommy Ramos pudieron acabar la actuación con la novedad de su viejo amigo Junior Mackenzie al bajo -cumplió sin problema- para ir probándose de cara a su inminente gira vasca, a la que no puede asistir el titular Albert Segarra. Menos punki y más pop que en su reciente actuación en Veneno Stereo, Pat cantó los vitalistas “Rojo y azul”, “Cien años”, “Asesinos conocidos”… mientras Junior se preocupaba al ver que los niños se acercaba en exceso a los altavoces.

Maculy, tal vez los más felices por estar en el cartel, quisieron estar lo más cerca posible del público. Foto: Cristian Lorente.

Al bajar Los Amantes del escenario, Maculy chequeó sonido y comenzaron los guitarrazos. Los castellonenses, con una trayectoria de varios años y cambios a sus espaldas, demostraron por qué merecían estar en el cartel principal de FeCStival. Su etapa novel pasó y Maculy, más directos que nunca, dispararon canciones de sus dos EPs, The end of july (2014) y su homónimo de este 2017, además de alguna novedad de su próximo trabajo que probaron en vivo. Con su guitarrista Alejandro Calero expresamente en Castellón por este concierto, el sabor americano de Maculy cerró por lo alto el turno de mañana del Escenario Clio.

Noise Box fueron los encargados de abrir la tarde, aunque una hora después de lo previsto. Aquí justo están colaborando con el público infantil.

Una hora por detrás de lo estipulado, Noise Box retomó las actuaciones del FeCStival. Vienen de Murcia, con su bagaje de influencias hasta los topes: suenan noventeros, como a The Smashing Pumpkins o Radiohead, con algunos motivos post-punk y otros más grunge, todo extendido sobre una alfombra de ruido –no podía ser de otra manera- y texturas indies. Así se muestran en directo y en su último trabajo, Every Picture of You Is When You Were Younger (Son Buenos, 2016).

Víctor Ballester, voz y bailes al frente de DeBigote, que estrenaba ‘Telescopia’. Foto: Cristian Lorente.

Al menos en escena, DeBigote fue el grupo que más expresó su malestar por no haber podido probar sonido con normalidad. Era un día importante para el sexteto castellonense, ya que por primera vez podían exhibir el vinilo de su segundo largo, Telescopia, tema con el que abrieron una actuación cerrada con “Familia”, otra de las cinco novedades que presentaron, incluido el tema en valenciano “Tots Sants”. Se quejaron de apenas escucharse encima del escenario, aunque debajo de él sonó bien de la mano de Enrique Pantera Ara, una garantía en la mesa de control.

Alice Wonder, sola y al piano en el escenario.

Alice Wonder es de otro mundo. Ya salió de su habitación y de Instagram para compartir su sensibilidad inhumana y su voz, que entona en segunda persona, imposible de ignorar. Noche cerrada para ella, turnándose a guitarra y piano; nada más. No era momento, sin embargo, para un concierto de tan mínima instrumentación y tal calado emocional, pero Alice defendió su repertorio con la cabeza bien alta, una conexión no verbal mágica y unas canciones que piden banda a gritos.

Mucho arrancaron bailes con momentos a base de teclas. Foto: Cristian Lorente.

El grupo toledano Mucho ya hace tiempo que ha dejado de ser el “Grupo revelación” que cantaba en 2014. Ahora se pasea por festivales (de hecho, su repertorio no presentó muchos cambios en relación al SanSan de Benicàssim). Su mezcla de guitarra, batería, bajo voz y teclas (hasta tres por momentos) arrancó los primeros bailes en el festival con temas de pegadizos ritmos y ese falsete disco que usa Martí Perarnau -ya un clásico en escenarios castellonenses, contando su etapa en Sunday Drivers- para canciones como “Más feliz sin televisión”, “El león de tres cabezas”, en la que abrazan a Jesucristo, Superman y Maradona, o en esa declaración de amor a la música de calidad y de rechazo de la moda de usar y tirar de “Grupo revelación”, con esa invitación sin eufemismos de “¿Os podríais ir todos a la mierda?”. Curiosamente, el tema que más se bailó -grupo incluido- fue el “Black or white” de Michael Jackson, la bajada del telón de su actuación.

Ruth Baker Band fueron quienes mayor cantidad de público congregaron. Foto: Cristian Lorente.

Después de la orgía sintética de Mucho, contraataque analógico con el concierto de mayor audiencia de la jornada: Ruth Baker Band, incontestables en Castellón, con el set al que ya tienen acostumbrados a su público, desvelando algún tema de lo que vendrá y repasando de nuevo su Changing my way (2016). Ovaciones constantes a Ruth Baker, su voz, su presencia y la brillante banda que la acompaña. Se echaba de menos un rock & roll así de temperamental en Rafalafena.

Cala Vento, con la fórmula de guitarra y batería. Foto: feCStival.

El dúo catalán Cala Vento sigue la estela popularizada por White Stripes en cuanto al formato de voz principal/guitarra y batería. Llegaron ya bien avanzada la tarde procedentes de Murcia y ya sobre el escenario dieron un repaso a sus dos discos, el homónimo de 2016 y Fruto panorama (2017), bien interpretados, con garra y un sentido melódico pop que hace muy asimilables temas como “Isla desierta” o la triste declaración de amor a “Isabella Cantó”, con calambrazos eléctricos sonando “En cueros”.

John Franks, ‘frontman’ de Smile, en uno de los pocos momentos sobre el escenario.

Los conciertos culminaron con Smile, otra de las bandas foráneas que funcionaban como reclamo. Su líder, John Franks, ebrio de libertad, pasó casi más tiempo cantando y bailando a los pies del escenario que frente al pie de micro, lo que se contagió rápidamente entre los asistentes. Con su estilo arraigado en bandas como los Crystal Fighters –algo quizá demasiado vistoso-, Smile dejó precisamente una sonrisa en los rostros del FeCStival y los instrumentos desalojaron el escenario. Turno para Rocket DJ y Pablo Mármol, poniendo a bailar de nuevo al público con sus malabares electrónicos y referencias clásicas. Un set recortado en más de la mitad de lo previsto, peaje a pagar debido a los retrasos.

Rocket Dj y Pablo Mármol cerraron la quinta edición con un set más corto de lo previsto. Foto: feCStival.

VALORACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN (MUSICAS)

  • “Estamos contentos con la asistencia. Este año ha sido muchísimo más difícil sacar adelante el festival por muchas razones. El lunes festivo y la lluvia intermitente han podido afectar a la taquilla. Aun así ha sido la segunda edición con más asistencia y por eso estamos satisfechos”.
  • “Nos hemos esforzado mucho por mejorar aspectos internos como el funcionamiento en taquilla, control de accesos, el servicio en barras o el trato a los músicos. En este aspecto es en el que más contentos estamos. Son cosas que se aprecian menos de cara al público pero que para nosotros son imprescindibles para mejorar”.
  • “Haciendo autocrítica, debemos poner el foco en el cumplimiento de horarios. Si bien es cierto que la lluvia nos retrasó durante la mañana, se siguió acumulando retraso conforme avanzaba la jornada. Haremos lo posible por subsanarlo de cara a próximas ediciones”.
  • “Volviendo al tema de las trabas, concretamente administrativas y burocráticas, con las que nos hemos encontrado este año. Entendemos que las instituciones públicas deben sentir este festival como algo propio e imprescindible para la ciudad de Castellón, tal y como nos lo expresan los asistentes y sentimos los organizadores. Existe poca predisposición para agilizar muchos trámites o facilitar recursos infrautilizados que a nosotros nos ayudaría increíblemente llevar a cabo la organización. Esto nos hace plantearnos el futuro del festival”.
  • “En conclusión, ha sido otra edición muy buena de FeCStival en la que hemos cumplido nuestro objetivos de promocionar la música y generar un gran ambiente entre todos los asistentes”.

RESPUESTA DE LA CONCEJALA DE CULTURA, VERO RUIZ

  • “Estamos a favor de que el feCStival se siga haciendo. ¿Qué ocurre? La ley de contratación se va cerrando cada vez más. Los encargados de dar un formato jurídico apuntan que si se hace un uso privado de un espacio público, con entrada que va para la asociación que lo organiza, se opte por conceder una subvención, en lugar de hacerse cargo el Ayuntamiento del alquiler del terreno, luz, escenario… Se ha concedido la subvención nominativa más alta, como nunca antes habían tenido, y ellos han tenido que pagar por la ocupación de vía pública y aportar toda la documentación necesaria, lo que significa que hay una serie de trámites burocráticos que cumplir, y se debe hacer con tiempo. Ese papeleo antes lo asumía el Ayuntamiento, pero están advertidos desde principios de año de los cambios”.

 

DeBigote, ¿ante sus futuros fans?. Foto: Cristian Lorente.

 

VALORACIÓN DE LOS ASISTENTES

  • Alessio Mugnaini: “Llevo tres años asistiendo (una edición tuve el placer de vivirla desde el escenario con Conducta Impropia) y cada año se superan. Sin duda es una cita imprescindible para la escena emergente local y nacional”.
  • Erik Peña Molina: “No pude ir, pero desde mi humilde opinión y con todo el respeto hacia los organizadores, que se esfuerzan mucho por llevarlo a cabo, me hubiera gustado que le hubieran dado en esta edición más espacio al rock y al metal”.
  • Enrique Bellido: “Perfecto emplazamiento, buen sonido y propuestas más que aceptable. Mucho público y muchos músicos (que también son público). Tantos conocidos que a veces te dispersas en charlas. El precio, de regalo; quizás la cerveza un poco más barata. Solo puedo dar mi apoyo y enhorabuena a la organización y augurarles un prometedor futuro”.
  • José Mercadillo: “Faltaba un mercado de vinilos”.
  • Pablo Ponz: “Se debería hacer en Madrid también, así exiliados desgraciados como yo podríamos asistir. Seguro que fue brutal. Espero que lo disfrutarais”.
  • Carlos Bru: “Organización 10, música 10. Se les fue de las manos el precio de la bebida; no puede valer lo mismo un Red Bull que una cerveza”.
  • Iñaki Brañas: “Lo que criticaría en plan negativo es que, bajo mi punto de vista, los cabezas de cartel no han aportado nada nuevo a la ciudad. Más de lo mismo y pierde atracción en ese sentido. Por lo demás, larga vida al feCStival”.
  • Víctor Ballester (cantante de DeBigote): “No poder probar sonido nos llevó a hacer un bolo infame”.

La explanada del Parque Rafalafena, en horario nocturno. Foto: Cristian Lorente.

  • Gerard Jota:  “Que Mucho sólo pudieran tocar poco (risas) fue una pena. De hecho casi hicieron más prueba de sonido (a las cinco, cuando tendrían que haber tocado Noise Box, que a su vez hicieron una prueba larguísima). Al final, poca prueba para DeBigote y Mucho, relegados a muy poco tiempo. Seguro que hay una explicación que justifica el resultado, pero fue decepcionante”.
  • Waca Gherkins: ‘La Alhambra Roja lo mejor”.
  • Pilar Ruvira Rodríguez: “No acepto que no haya bebidas sin alcohol y sin tóxicos aceptables exceptuando agua. Llegué al festival antes del concierto de DeBigote. Sonido bueno, secuencia de conciertos acertada, incrementando intensidad. Mucho se quedó corto, inimaginable la que montaron con tres teclados y una buena batería; Cala Vento vaya dúo bueno, el batería me puso los pelos como escarpias. Ruth y su banda dándolo todo, mejorando a pasos gigantes con el paso del tiempo. Alice Wonder gran voz, desde mi punto de vista le falta una banda que la acompañe. El concierto de Smile me encantó, los temas sonaron redondos, buen trabajo en mesa de mezclas. Y como colofón, buena selección de temas de los DJs Rocket y Pablo Mármol. Lo pasé pipa. Felicidades a todos los participantes en el evento”.
  • Pepelu Fernández: “Muy bien el sitio, la organización y el precio. La jam es una idea genial. Lo de los niños muy bien, pero sobre todo lo de dejar limpio el parque Rafalafena. Pero te tiene que gustar el pop/rock. El año que viene tocará repetir”.
  • Chema García: “Mejorable: cortísima la actuación de Mucho, el precio de la cerveza excesivamente caro, las actividades infantiles un poco flojas. No voy a decir nada sobre el tema de la entrada de comida para niños, lo peor… El cartel y sonido muy bien”.
  • Cala Vento: “Nos pareció un festival guay. La organización muy simpática y humana, que eso en los festivales grandes muchas veces se pierde. Y la gente se lo pasó bien con nosotros que también es importante”.
  • Sonia López: “Yo hubiera traído algún grupo infantil, en Castellón tenemos a Iabadabadú, a Trobadorets, etc. La cerveza, carísima. Las monitoras y monitores muy amables con los niños. Y me parece fatal no dejar entrar comida para los niños”.

*Valoraciones recogidas en el muro de facebook de Manolo Bosch.



  1. Gracias a Renault Castellón por su apoyo, un año más, a este magnífico festival de música y entretenimiento.

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