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El Bestialc de l’Alcora toma aire en el jardín

Roy Ellis, acompañado por Bandits, puso a bailar a los asistentes del Bestialc de L’Alcora, que un rato antes habían asistido a propuestas tan distintas como la elegante de Víctor Coyote o la rockera The Act-Ups, entre otras. Una edición, la 22ª, tan larga y ecléctica como es habitual, con la novedad de que todo el festival se desarrolló sobre la zona de hierba de la Pista Jardín.
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Elegancia y saber hacer con Víctor Coyote. Foto: Tere Towers.

Si se realizase una encuesta al final de cada Bestialc de l’Alcora sobre lo mejor que se acaba de ver, es probable que el resultado estuviese muy repartido. Y si se hiciese otra sobre lo que menos ha gustado, es posible que se repitiesen varios nombres. Es la virtud (y el pecado) de un festival tan abierto estilísticamenteSin pausa se pasa del neo soul bañado por la electrónica al rock garagero, de ahí a la cumbia, para instalarse en el rocksteady y regresar al rock antes de introducirse en la electrónica bailable… Lo más positivo es que dentro de esta coctelera de sonidos el espectador acaba sumergiéndose en el espectáculo. Es el encanto máximo de un festival como el Bestialc, que con su fórmula de mezclar propuestas interesantes alejadas de los circuitos más comerciales, acaba convenciendo, y ya van 22 ediciones. La novedad más notoria que presentó la celebrada el sábado 17 de junio fue la instalación del escenario principal también en la zona de hierba de la Pista Jardín; una variación bien acogida por el público y por el equipo encargado del sonido, encabezado por Enrique Pantera Ara, que consiguió un buen resultado general. Del espectáculo ya se hicieron cargo Roy Ellis & Bandits, el citado Rolando Bruno, la elegancia de Víctor Coyote, los más rockeros The Act-Ups y Plastic Man… y hasta quince protagonistas.

El festival organizado por el colectivo DSK (Germán Albero, Dani Chiva, Vicky Hernández, Pablo Alfieri y Hugo Vivas) es tan largo que son contados los que aguantan de principio a fin. Este año comenzó el sábado a las 17:00 y se acabó el domingo sobre las 7:00, y sin que las demoras entre grupos fuesen tan considerables como en ocasiones anteriores. Un lastre fue la coincidencia con el Dia de la Música de la Vall d’Uixó, dos eventos de espíritu semejante que se restaron público entre sí. Aunque con el traslado del escenario principal a la jornada ajardinada, tal vez se hubiesen registrado incomodidades en caso de una mayor afluencia de espectadores, que en sus momentos más masivos se aproximó a los 500, repartidos entre zona de música y market con comidas y discos.

The Act-Ups, rock con garra desde Portugal. Foto: Tere Towers.

Las 17:00 de un caluroso y perezoso sábado de julio es una hora que no invita a estar ya presente. Es normal que los locales Zulo 47 descargasen sus versiones rockeras ante el poco público que hizo frente al plomizo sol. A continuación el grupo canario Reciclaje -con el batería alcorino Luis Vives- repasó su nuevo disco rockero Ven, Ven, en una gira que ha pasado por varios escenarios castellonenses. El también local Meter Mano Rara puso las notas de blues más clásico, dejando la psicodelia pop para los valencianos Acapvlco y el blues más embrutecido/rock pantanoso para Pelo Mono, un dúo que incluye al granadino Pedro de Dios (Guadalupe Plata), aunque las máscaras les conceden el punto de anonimato para unas sonoridades instrumentales que conducen mentalmente a lúgubres espacios.

Cuando Víctor Coyote se subió al escenario la temperatura ya había descendido y la cantidad de público había experimentado un notable aumento. Con un antiguo compañero de aventuras musicales entre el público, el castellonense Ramón Godes (Coyotes), el gallego ofreció una buena muestra de sus variados registros musicales. Elegante, demostrando una seguridad que nace de los años en el oficio y el creer en lo que hace, arrancó con “Yo, el extraño”, una definición de lo más apropiada para alguien que siempre se ha movido fuera de cualquier tendencia de moda. A ambos lados, un acompañamiento de lujo: el batería Ricardo Moreno (ex Los Ronaldos, además de Mastretta, Fangoria y Josele Santiago) y el guitarra Pablo Novoa (primera etapa de Golpes Bajos, La Marabunta, Mastretta, Josele Santiago, Iván Ferreiro y en la actualidad en el televisivo Late Motiv que conduce Andreu Buenafuente en #0).

La mayor parte de su repertorio estuvo copado por temas de su disco más reciente, De pueblo y de río, lo que significó una amplia mirada hacia sonidos originarios de América del Sur, como los contenidos en el calypso con ukelele “Love lettters”, el elegante “Havemos de ir a Viana” de Amalia Rodrigues o un rockerizado “Debaixo dos caracoles dos seus cabelos” de Caetano Veloso, con algún regreso al pasado no demasiado lejano (“La zona oscura”) y a la anterior década (el enérgico “Yo, que creo en el diablo”), sin obviar ese rap que grabó para un programa infantil de la televisión gallega (“Pode ser”).

El argentino Rolando Bruno con un peluche de Alf que guardaba su orquesta midi. Foto: Tere Towers.

Para propuesta sorpresa, la de Juno & Darrell, un dúo afincado en Madrid que juega con electrónica, guitarras, soul y sones africanos. Llamó la atención sobre todo el juego vocal de la cantante guineana. Cierto es que algunos no conectaron con esta propuesta y fue el momento en que más escapadas se registraron hacia las zonas de comida, pero quienes permanecieron frente al escenario admitieron lo agradable de la sorpresa.

El rock más clásico llegó con los portugueses The Act-Ups, con una contundente descarga garagera, aunque con algunos tonos surf y otros cercanos al hard. Llamó la atención que uno de los tres guitarristas actuó sentado y con una actitud tranquila, en contraste con la energía del vocalista y guitarra Nick Nicotine. Era el cierre de su gira por escenarios españoles y franceses y la remataron acudiendo de modo intenso al “Land of thousand dances” de Wilson Pickett, tantas veces, y en tantos estilos, versionada.

Los asiduos a locales musicales de L’Alcora conocen a Rolando Bruno y su Orquesta Midi por haber actuado varias veces por el ya clausurado Cassette 29. Así que saben que su cumbia peruana thrash acabará haciendo bailar a cualquiera que se ponga en su rádar. Con su voz, guitarra y la diminuta orquesta midi disimulada en un peluche de Alf sale a escena y pone un signo de interrogación en los rostros de quienes le ven por primer vez. Lo que no saben todavía es que, apenas unos minutos después, unos cuantos de ellos acabarán  bailando delante o encima del escenario. “Borrachito” o “Supermercado chino” van abriendo un camino que desembocará en su versión del stoniano “Sympathy for the devil”, con unas treinta personas a su lado sobre el escenario coreando el “uu”. Gran manera de acabar su gira europea antes de tomar el avión hacia Buenos Aires.

Roy Ellis, referente y estrella, rodeado por Bandits. Foto: Tere Towers.

El cabeza de cartel de esta 22º edición era el jamaicano Roy Ellis/Mr. Symparip, acompañado por los castellonenses Bandits, principal referencia del rocksteady en estas comarcas, que arrancaron con tres temas cantados por su vocalista Borja Dr. Palmieri, incluido su hit particular “Algo especial”. Acto seguido, con un vestuario de doradas lentejuelas y un elegante sombrero negro se subió al escenario Roy Ellis, referente del skinhead reggae, pasando Borja a apoyar con coros. Desde el mismo arranque -“One way ticket to the moon”- demostró ser todo un showman (“The boss is back”), manejando banda -pese a haber realizado solo un ensayo, más la prueba de sonido- y público a su antojo. “Come on and dance with me”. Varios inicios interruptus provocados a propósito en algunas canciones, llamamientos continuos a la participación de los espectadores y su clásico “Skinhead moonstomp” en la recta final, poco antes del “These boots are made for walking” de Nancy Sinatra, reconvertida en “These boots are made for stomping” . El punto más negativo fue cuando una parte del público que se subió al escenario presumió de excesivo colegueo con Roy Ellis, jugando con su chaqueta y sombrero y provocando más de un susto a los encargados de manejar el sonido.

LA EXPERIENCIA CON ROY ELLIS CONTADA POR BANDITS

Han estado meses estudiando el repertorio de Roy Ellis, pero los castellonenses Bandits solo tuvieron una oportunidad, la noche anterior al concierto, de ensayar junto al cantante jamaicano residente en Suiza. En la primera toma de contacto ya quedaron impresionados por la voz y  el dominio del solista. Así resumen esta experiencia: “En general, ha sido muy enriquecedora. Es música de la que hemos mamado desde que éramos chavales (¡que todavía lo somos!). Es todo un referente para nosotros. Servir de banda a una leyenda de la música jamaicana como Roy Ellis ha resultado muy satisfactorio y tienen un indudable valor todos los consejos, ideas y anécdotas que nos ha transmitido. Como músico y como persona, una experiencia totalmente inolvidable”.

Y como el Bestialc es largo,… después del cabeza de cartel aún llegó el rock directo con algunos tintes psicodélicos de los jóvenes italianos Plastic Man, la electrónica divertida de los castellonenses FKA Blandengue, el frenetismo de El Lobo En Tu Puerta, más las sesiones de Mash Masters e Infamous Frankynstein. Y así hasta las 7:00 del domingo.

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