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Dry River: “Nos vamos a arriesgar con ‘2038’ y, si no sale bien, no será por no haberlo intentado”

Con la seguridad de haber grabado un tercer disco en estudio lleno de virtudes, '2038', el grupo castellonense Dry River va a luchar ahora por asomar entre los puestos cabeceros del rock español. Ángel Belinchón (voz) y Carlos Álvarez (guitarra y teclados) hablan con Nomepierdoniuna de manera distendida y divertida en una charla tan ecléctica como sus temas. Presentación el viernes 16 de febrero en La Burbuja (23:00).
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Dry River (desde la izquierda): Martí Bellmunt, Matías Orero, Ángel Belinchón, Pedro Corral, Carlos Álvarez y David Mascaró. Además, el grupo incluye a los actores Marc Escrig y Fanfi García. Foto: Juan Torrent.

>Disco nuevo, etapa nueva para Dry River, con 2038. Pero valoremos lo que ha dejado el segundo disco, Quien tenga algo que decir… que calle para siempre.
(Ángel Belinchón) Ha sido una etapa muy extensa… demasiado, a lo mejor. Pero respecto a El circo de la tierra nos ha servido para dar un buen salto adelante.
(Carlos Álvarez) Muy buena para el grupo. Nos ha servido para escalar un escalón más. En lo negativo, tal vez que nos ha faltado asumir más riesgo.
(Ángel) Pero nos ha servido también para atrevernos a arriesgar más ahora. De todo se aprende.

>¿Con “falta de riesgo” os referís a que teníais oportunidades para tocar y por obligaciones personales las desechasteis?
(Ángel) Hubo un momento en que el grupo estaba subiendo, con varios conciertos en Madrid que se nos dieron muy bien. Había cierto bullicio alrededor del grupo, que no aprovechamos. Las cosas se hacen cuando es posible hacerlas. Y ahora tampoco podemos pero lo vamos a hacer (risas).
(Carlos) Suponía dejar de lado otras cosas y centrarnos más en el grupo. No le puedes decir a la gente del grupo: “Venga, déjalo todo y vámonos”.

>¿Circunstancias como el contacto con el grupo Asfalto pueden haber influido en un cambio de contemplar la perspectiva y decidiros a arriesgar ahora más por vuestra música?
(Ángel) La de Asfalto ha sido una ayuda muy buena.
(Carlos) Sí, eso.. y el reloj biológico. Estamos en una edad buena. Queremos intentarlo… y de verdad. Si no sale, que tengamos claro que lo hemos intentado. No quedarte lloriqueando y diciendo: “Éramos muy buenos, pero el sistema no quiere grupos como nosotros”.
(Ángel) La industria (risas)… Si nos va mal, la culpa es nuestra, de nadie más. “Es que no viene nadie a mis conciertos”… Bueno, pues toca mejor, haz que la gente quiera verte.
(Carlos) Siempre la culpa o el éxito es del grupo. A Juan Magán le va mejor que a ti porque se lo está currando más que tú; está generando más dinero que tú, aunque su música te parezca una mierda. Si le va bien es porque algo hace bien. Nosotros lo vamos a intentar y si no conseguimos nada no será por no haberlo intentado.
(Ángel) Hay una serie de mantras que se repiten mucho: “En este país no se reconoce la buena música”, “sois buenísimos; en otro país hubierais triunfado”. Mentiras. Grindcore  mezclado con sonidos de cerdos, por ejemplo, tiene un público muy limitado. Somos conscientes de lo que hacemos tiene un público, que no es el mainstream, ni el de Fito, ni el de reguetón.
(Carlos) Bueno… lo nuestro no es mainstream pero pienso que lo puede disfrutar cualquier persona a la que le guste la música.
(Ángel) Sí, pero nuestras aspiraciones han de ser acordes a lo que hacemos. Hay que ser consciente de eso.

“No queremos quedarnos lloriqueando y diciendo: “Éramos muy buenos, pero el sistema no quiere grupos como nosotros”. Si nos va mal, la culpa es nuestra, de nadie más”

>Has nombrado la palabra “industria”, que no entiendo por qué muchas veces pretende separarse de “música”, como si fuesen conceptos alejados. Creo que cualquier músico que grabe un disco, haga conciertos… forma parte de la industria musical. Lo que ocurre es que sus mecanismos son más utilizados, o mejor utilizados, en unos casos que en otros.
(Ángel) La industria musical tradicional está casi desaparecida. La industria eres tú, que tienes que autogestionártelo todo muchas veces.
(Carlos) Las grandes compañías discográficas son muy conservadoras y van a lo que saben seguro que va a funcionar. Pero eso ha ocurrido siempre. Ahora bien, en los 70 se lanzaban canciones de diez minutos… en un contexto de mayor riesgo o inconsciencia por parte de los empresarios. Eso ya no existe. Ahora las empresas lo controlan todo mucho más: los gustos, las tendencias… y no van a asumir riesgos.
(Ángel) Antes había más riesgo porque se vendía y se ganaba mucho más, y eso permitía ciertas licencias, de manera que se apostaba más por sacar productos, y se daba oportunidad a casi todo.
(Carlos) Sí, pero entonces se grababa mucho menos. A lo mejor grababa un 2% de lo que había dentro del mundo de la música.
(Ángel) Ahora graba todo el mundo.
(Carlos) Probablemente nosotros estaríamos grabando ahora nuestro primer disco. La criba era mayor.

>Las discográficas apuestan menos, pero a la vez tienes otros medios para llegar al público que antes no existían. Por ejemplo: antes sólo podías llegar al gran público si una compañía te publicaba un disco y le daba recorrido. Hoy en día tienes, por ejemplo, a YouTubers que se han hecho un nombre sin haber pisado nunca un estudio de grabación.
(Ángel) Ahora todo el mundo quiere ser YouTuber, y cuando eso ocurre se provoca una burbuja que acaba explotando. Ahora hay gente que no ve esos vídeos porque están haciéndolos ellos. Pasa como con los músicos, que no van a conciertos porque están haciendo conciertos. Que alguien vaya a tu concierto en lugar de quedarse en casa mirando Netflix depende de que le ofrezcas algo mejor.
(Carlos) Y cuando algo es realmente bueno rompe paradigmas empresariales. Se me ocurre el ejemplo de Extremoduro, que fue creciendo sin apoyos de radiofórmulas. La gente quiere disfrutar de la vida y si algo le ayuda va a por ello. La industria está jodida y es un camino pedregoso, pero los grupos tenemos que rompernos los cuernos para salir hacia adelante.
(Ángel) Los grupos que surgieron en los 80 sí tuvieron más apoyo, pero desde la entrada en el euro se me ocurren ejemplos de grupos que sin un apoyo potente surgieron de la nada y se colocaron arriba, como Vetusta Morla. Al final, haces la música que quieres. Nadie te pide que hagas canciones de diez minutos. Lo haces porque quieres, no porque sea una demanda de la sociedad. Luego no te puedes quejar de que no vayan a verte.

>Una cosa… Estamos todavía en la primera pregunta sobre Dry River y ya llevamos once minutos de charla.
(Ángel y Carlos) Cierto, cierto… pero hemos transmitido información (risas). El éxito no es por tener apoyo o ser hijos de papá. Hay trabajo duro, y eso da resultados. Cuando vemos lo que hacemos, desde nuestra humilde posición, y miramos a los que hay arriba pensamos: “Ojo, lo que habrán trabajado”. La suerte te ha de pillar trabajando. Si te pasas el día en el facebook escribiendo lo mal que está todo, casi seguro que no te va a pillar trabajando.

>Volvamos a Quien tenga algo que decir… ¿Cuáles han sido los mejores momentos?
(Carlos) El bolo de Madrid en We Rock, con toda la sala cantando canciones nuestras. Nos meamos encima.
(Ángel) Había algo especial en el ambiente.
(Carlos) Y luego lo de Ángel cantando con Asfalto y John Heliwell un tema de Supertramp.
(Ángel) Esa actuación me cambió la manera de ver las cosas. Nunca he sido muy mitómano, pero vivir dos días al lado de esas personas importantes en el mundo de la música, El Drogas, Manolo García…, me hizo darme cuenta de que son normales y corrientes, y empecé a pensar que si personas normales lo han conseguido, por qué nosotros no. Cantar en La Riviera, un sitio tan grande… un tema de Supertramp… eso te da un vuelco a la cabeza. Fue una prueba, que se superó, y me dio mucha moral.

>Y a nivel de Dry River, ¿qué supuso?
(Ángel) Nos ha servido de promoción, por ejemplo. Ahora compartimos manager (Johan, de Amadeus Global). Se ha creado amistad. Y te da una visibilidad que por nuestra cuenta hubiese costado más. Fue suerte, un regalo de Julio Castejón hacia nosotros, pero había que aprovecharlo
(Carlos) Si Ángel hubiese dejado mal al grupo, no hubiésemos subido al escenario al final del reciente concierto en Barcelona, ni siquiera les hubiésemos teloneado. Seguro que hay gente que nos sigue a partir de aquel momento. De todos modos, la relación con Asfalto viene de lejos. Hace diez años les teloneamos en la Japan de Vila-real haciendo versiones. Luego, para el segundo disco, le pedí a Julio que colaborase en un tema y lo hizo. En realidad, le gustamos como grupo, según nos ha confesado algunas veces. Y de ahí, a la colaboración de Ángel.
(Ángel) Fue un regalo para todo el grupo, aunque yo me llevé la mitad de ese premio. Fue cojonudo. Es algo para toda mi vida. Ahora todo va hacia abajo (risas). Ojalá llegase otra cumbre, pero si no, con ésta ya estoy muy contento. No era algo a lo que yo aspirase.

>A nivel de Castellón, creo que un concierto muy importante fue el de la plaza Les Aules, cuando rompisteis el círculo de fans y llegasteis -y convencisteis- a un público que no os conocía.
(Carlos) Sí. Fue otro de los puntos guays.
(Ángel) Mucha gente, buen día, buen sonido…. Fue un concierto importante. Por ejemplo, cuatro personas de Tarragona que habían venido a Castellón por otro concierto y se encontraron el nuestro por un casual pasaron a convertirse en fans.

>En ese concierto escuché por primera vez algo sobre vosotros que luego he leído u oído mucho: “No es mi tipo de música, pero son muy buenos”. Esa frase me lleva a dos pensamientos: por un lado, que habéis convencido a gente que a priori estaba alejada de vuestro tipo de música; pero, por el contrario, me trasladada la sensación de que haya que dar explicaciones por escuchar y gustar una música que no es la suya.
(Ángel) Sí, el mensaje es positivo, porque se trata de un piropo dicho con cariño, pero a la vez supone un prejuicio: “No es mi estilo”. Es como decir en el campo de la comida: “No es tortilla, que es lo único que me gusta, pero para ser macarrones no está mal”. Hay música de miles de estilos. Además, ¿alguien nos puede decir cuál es nuestro estilo? Es que no lo sabemos. De todos modos, hay que entenderlo en el sentido positivo: “Me sorprenden para bien”.
(Carlos) Hay gente a la que solo le gusta un estilo. Y lo veo muy bien. La gente es libre de escuchar lo que quiera. Lo que pasa es que lo nuestro es una mezcolanza que nos sitúa en tierra de nadie, en un espacio muy abierto. Y lo hay que entender desde el punto de vista positivo.

>Entre Quien tenga algo que decir… que calle para siempre y 2038 está el DVD y CD en directo Rock & rollo….¡y caña!, grabado en las fiestas de la Magdalena, que pese a tener muchas visualizaciones, me da la impresión de que pasa desapercibido, por llegar muy pegado en el tiempo al lanzamiento de 2038.
(Ángel) Se nos ha juntado ese disco con el siguiente. Pero más no hemos podido apretar el tiempo.
(Carlos) Nos hubiera gustado sacar el directo mucho antes, pero el tiempo es finito y tenemos muchas cosas. Yo voy al límite. Vamos por encima de nuestras posibilidades.
(Ángel) Le damos más prioridad a este disco en estudio, con canciones nuevas, en las que tenemos mucha ilusión. Pero el disco en directo quedó muy bien. Carlos hizo unas mezclas muy buenas. Eso sí, a nivel de promoción, no tiene nada que ver la que hicimos con el directo y la actual. Es como un disco de transición, pero a quien le guste el grupo, creo que se lo tiene que comprar, porque las canciones ganan, tiene buen sonido, fue la despedida de las lentejuelas… bueno, una de ellas (risas).
(Carlos) Y se está vendiendo muy bien. Entre los conciertos de Madrid y de Castellón vendimos más de cien.

>¿Cuál es vuestro método para dar vida a un disco? ¿Os marcáis como objetivo sacarlo en una fecha más o menos determinada? ¿Vais acumulando canciones y cuando creéis que tenéis bastantes os decidís por grabar un disco?
(Ángel) Estaba planificado que a partir de una fecha nos dedicásemos a trabajar en un disco nuevo.
(Carlos) Decimos: “Hay que sacar disco nuevo… y a por ello”. Este disco, aunque alguna cosa había, como la partitura de piano de “Me va a faltar el aire” (2015), realmente se compuso en cinco meses. Después de un concierto de febrero de 2016 nos pusimos a ello. En septiembre grabé las demos del disco, tocándolo todo yo, salvo la batería.
(Ángel) Y en octubre grabé las voces y coros, con Gabi y Yorchs, de La Ranamanca, en La Guarida con Juan Carlos Morcillo. Luego esperamos a febrero a que Pedro grabase las baterías con Manolo Tomás, en Milenia, donde también se grabó el piano. En abril de 2017 estaba todo grabado. Manolo nos ha hecho sonar mejor que nunca y, por ejemplo, Carlos sacó truquitos que aplicó en la mezcla del directo. En junio ya se hubiese podido publicar, pero llegaba el verano y faltaban los vídeos, algo que se retrasó, porque todo lo que hacemos es muy complicado.
(Carlos) Y el documental. Es que me lo paso muy bien con vídeos, documentales… Lo disfruto tanto como grabar el disco. Forma parte del todo creativo y vale la pena.
(Ángel) Mi problema es que pienso que puedo morirme en cualquier momento, y me gusta hacer las cosas ya. Me impaciento mucho. Quiero sacar el disco y tocar, no esperar mucho. Pero viene Carlos y propone cosas que llevan mucho trabajo. Aunque al ver el resultado, queda muy bien. Carlos incluso quería incluir las portadas de los discos que, hipotéticamente, publicaremos entre 2018 y 2038. Que este disco fuese como un Grandes éxitos que viene del futuro, con un documental con conciertos… Y probablemente lo hubiésemos acabado realmente en tiempo real, en 2038 (risas).

>Lo que creo es que ha pasado muy poco tiempo entre el videoclip de “Me va a faltar el aire” y el de “Fundido a negro” ambos dirigidos por Jorge Benavent para El Ático Films. Aún os están felicitando por el primero y ya hay otro.
(Ángel) Sí, es posible, porque el primero aún funciona y se podía haber estirado. Pero me fijo, como espectador, en otros grupos, y me gusta que después de sacar algo, ofrezcan pronto otra cosa nueva.
(Carlos) Lo que ocurre es que las dos canciones nos gustan mucho y muestran dos caras: la balada y la trallera. Son dos pepinos que te llevas.

>¿Por qué la idea de 2038?
(Carlos) Es la idea de contar desde el futuro que a un grupo le ha ido muy bien, como en los documentales Classic albums, en los que se recuerda cómo lo hizo y qué ocurrió con un disco mítico. Es como un falso documental. La verdad es que es un lío conceptual no fácil de explicar, porque nos vamos al futuro a autohomenajearnos. Como es muy posible que no nos hagan un homenaje, nos lo hacemos nosotros. El onanismo siempre es aconsejable (risas). Para el videoclip nos fijamos en el tributo de Heart a Led Zeppelin en The Kennedy Center. Super emocionante.
(Ángel) Obligar a la gente a que nos vea como clásicos (risas).

Aspecto del Teatro Principal en la grabación del videoclip de Dry River. Foto: Juan Torrent.

>Para grabar ese vídeo metisteis 500 personas en el Teatro Principal de Castellón, con gente quedándose en la calle porque ya no cabían.
(Ángel) Teníamos miedo, porque una vez visto el resultado, imagínate lo mismo pero con la mitad de gente. No hubiese sido igual. Y ahí tuvimos muchísima ayuda de gente externa al grupo.
(Carlos) El rodaje fue genial. Eran días en los que íbamos muy a tope. Estas cosas cuestan de hacer, de ahí que pase tanto tiempo entre algunas de ellas. Por ejemplo, entre un disco y otro Ángel se ha casado y yo también.

>Cuando escucho un disco, suelo tomar apuntes con las influencias, cambios de ritmo, letras… Pero en vuestro caso hay tantas cosas metidas dentro de cada canción que me resulta imposible hacer un breve resumen. Escucho cosas que me recuerdan a Asfalto, otras a Queen, trozos instrumentales a lo Dream Theater, guitarras jazzy como las que metía Journey en sus primeros discos… Un sinfín.
(Carlos) Pues esas guitarras de “Rómpelo” son un poco rollo instrumentales de Fito, de Carlos Raya, de Brian Setzer.

>Pero el mérito es que suena a Dry River.
(Ángel) Es algo que nos dice la gente que ha escuchado el disco. Es habitual que cuando escuchamos algo busquemos referentes, yo mismo lo hago. Pero creo que nuestros discos suenan a Dry River.

>Y catalogar ese estilo os sitúa de manera habitual en el terreno del rock progresivo, aunque no estáis muy convencidos con esa etiqueta.
(Carlos) Creemos que estamos más cerca del rock que se hacía en los 70, e incluso de finales de los 60, con obras conceptuales o medleys largos como hicieron los Beatles, por ejemplo… que del rock progresivo. Este disco está más cerca del A night at the opera de Queen que de uno de Dream Theater. Son canciones de rock, con sus cambios y sus cosas, pero de rock. No hay partes instrumentales farragosas. Son canciones que pueden ser interpretadas perfectamente con una acústica y una voz.
(Ángel) Hay gente que nos dice que no nos ve dentro del rock progresivo y otros sí. Es más rock ecléctico. Rock cuántico (risas).

>Pero ya sabéis que por situar al público, los medios utilizamos etiquetas.
(Ángel) Sí, sí. Incluso para la promoción de un disco se usan. Spotify, por ejemplo, te pide que te definas para hacer playlists de un estilo. Te sitúan, pero al mismo tiempo tienen un carácter excluyente, porque la gente sin oírlo ya piensa que no le va a gustar algo. A Asfalto le ocurría en los 80, cuando los metían en mismo saco que a Barón Rojo u Obus, y nada tenían que ver. Realmente hacían lo que querían en cada canción. Entre Sex Pistols y The Clash veo muchas diferencias, como entre Nirvana y Pearl Jam, pero coinciden en un lugar y en un momento y se les empareja.
(Carlos) Creemos que estamos más cerca del eclecticismo de grupos como Queen, Beatles… con canciones muy variadas. Pero el heavy metal, el progresivo… nos gustan y al final lo metes. La magia de Dry River viene de que partimos de una idea, pero vamos fallando en relación a esa intención original.
(Ángel) Cualquier persona que componga quiere hacer algo similar a aquello que le gusta y le inspira… que no lo mismo. Por ejemplo, en “¿Cuánto vales tú?” quería hacer algo loco, muy a lo System of a Down, pero fue cambiando hacia lo que se quedó e igual ni lo vinculas.
(Carlos) La melodía final de “¿Cuánto vales tú?” la hice pensando en Frank Zappa, aunque luego tal vez suene a otra cosa. Si alguien piensa “voy a hacer un acorde que nunca nadie ha hecho”, cuidado, amigo… Igual si nadie lo ha hecho antes es por alguna razón y puede que suene como el culo. Hay mucha música escrita ya, todas las ruedas armónicas están muy manidas. Hay innovación, pero si lo reduces todo a una guitarra y a una voz, alguien lo ha hecho antes, y partes de esas ideas que has oído. Y si te metes en la música dodecafónica, es mucho más peligroso y suicida. Pero a veces, la falta de conocimientos da origen a algo nuevo. Por ejemplo, John Lennon era un pianista flojo en cuanto a técnica, y probablemente lo que hacía a veces era jugar con posiciones de dedos, lo que daba lugar a progresiones armónicas diferentes que, con mayor técnica, probablemente las descartaría. En el caso de Freddie Mercury, con mayor nivel, ocurría algo similar.
(Ángel) En mi caso, cuanto más sé, más difícil me resulta componer, porque todo parece más vulgar y común.
(Carlos) Cuanto más sabes, más perspectiva y más herramientas tienes. Volviendo a 2038, estaba pensado para hacer las cosas sin analizarlas demasiado, buscando la frescura, sin descartar algún acorde accidental, y luego con el arreglo ya pulirlo.

(Ángel) Cambiamos los papeles: ¿el tema preferido del entrevistador?

>A mí el disco me parece muy bueno, pero de quedarme con uno, “Me va a faltar el aire”. Un temazo lo mires por donde lo mires.
(Ángel) Es curioso, pero hay gente que se ha bajado el audio del vídeo de esa canción y lo lleva en su móvil. Una persona me lo puso en el concierto de The Soca en la Plaza Mayor. The Soca, un grupo que transmite que es auténtico, y eso lo tienes o no; no se puede fingir. Les veo y no me los imagino haciendo algo diferente a lo que hacen.
(Carlos) Es muy importante que en lo que hagas reflejes lo que eres. A la gente le gusta comprar cosas que son de verdad.

“Que nos digan que somos el mejor grupo de rock de España es una hipérbole muy clara, pero se dice con cariño”

>Cuando os dicen eso de que sois el mejor grupo de rock, no ya de Castellón, sino de España. ¿Qué sentís?
(Ángel) Cariño, mucho cariño. Es una hipérbole muy clara, pero se dice con cariño. Se agradece mucho. Quien lo dice siente tanta emoción con nuestra música que le parecemos los putos mejores.
(Carlos) Te pone contento. Si no te pusiese contento sería que hay algún desorden mental. Te hace sentir agradecido y reconocido por el currazo que nos pegamos.

>Pero contáis con un factor que juega a favor y en contra. Estáis prácticamente solos en una parte de la escena, y no estar en un circuito con cierta importancia te deja fuera de juego a la hora de aspirar a la mayoría de festivales, por ejemplo.
(Ángel) Sí. Estar en un circuito, tener una etiqueta clara, te permite ser parte de una tribu, lo que te hace sentir más arropado, con todos yendo a una en festivales, medios…. A nosotros no nos pasa, pero tiene de bueno que no sentimos limitaciones para hacer lo que queramos.
(Carlos) Y en festivales quieren grupos que lleven gente. Nosotros no ponemos pegas a tocar en ningún lado: desde un cumpleaños de Chimo Bayo a telonear con Raffaela Carrà o al Wacken.
(Ángel) Tocar con Raffaela Carrà es mi sueño a conseguir. Hasta me cambiaría la foto de mi perfil de facebook. (risas)

>Ser seis en el grupo más dos actores os puede dar la ventaja de repartiros tareas relacionadas con el grupo. ¿Es así o no un orden a la hora de distribuir?
(Ángel) Hay un poco de desorden. Por los dos que ves aquí pasa todo. Hay que saber hacer de todo.
(Carlos) Yo estoy ahora más con la promoción a través de facebook y Ángel más con la gira.

Dry River – Rómpelo (Documental)

Nuevo capítulo de nuestro "2038". ¡Rock frenético y puños arriba con "Rómpelo"! ✊✊✊

Publié par Dry River sur jeudi 8 février 2018

>He visto que en los créditos, la música está firmada por cuatro de los miembros de Dry River (Ángel, Carlos, David y Matías), pero no por Martí ni Pedro.
(Carlos) Dos de las canciones han salido de demos de Ángel y las otras ocho mías. Esas canciones se trabajan en el local de ensayo, y por cuestiones personales Martí y Pedro no han podido estar. Aunque a la hora de la verdad, por ejemplo en las baterías, hay mucha diferencia entre lo que llevé yo y lo que ha hecho Pedro.

>¿Y cómo trabajáis con las letras que aporta Marc?
(Carlos) Él las envía y nosotros las trabajamos. “Perder el norte” decía él que era la mejor letra que había escrito. En “Con la música a otra parte”, la música me salió de canturrear la letra y Ángel completó el texto.
(Ángel) El estribillo encajaba bien, pero con las estrofas hubo que hacer mucha ingeniería.

>Sin desvelar muchas sorpresas, ¿qué preparáis para el concierto de presentación en La Burbuja del viernes 16 de febrero (23:00; 10 euros)?
(Ángel) Habrá que preparar Aquarius, Isostar… (risas).
(Carlos) Al tener tres discos el repertorio es brutal. El disco nuevo va a estar representado en su totalidad. Habrá un medley con nuestros temas más progresivos. Y no faltarán los hits (risas).

>En otros conciertos sí puede haber problemas a la hora de seleccionar temas para el repertorio.
(Ángel). Dependerá del tiempo de que dispongamos en cada concierto. Además, no son temas fáciles de cantar y los conciertos los tendremos que preparar según lo que yo pueda aguantar.