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Arenal 2017. Rap e ‘influencers’ se cuelan con fuerza entre djs y (ya) clásicos como Amaral y Lori Meyers

El Arenal Sound sabe que los djs son una baza ganadora, lo mismo que los nombres más clásicos del pop y las propuestas más bailables. Es lo que su joven público quiere, es lo que el festival de Burriana le da. Pero en esta edición de 2017 también ha quedado claro que el rap no solo funciona de manera masiva en el escenario de la playa y que las estrellas de las redes sociales pueden hasta ser la chispa que provoque el colapso de público que lleve a una suspensión. La octava cita será del 31 de julio al 5 de agosto de 2018.
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El rap, con Kase.O al frente, se hace fuerte en el Arenal Sound 2017. Foto: Cristian Lorente.

El Arenal Sound ha recogido sus lonas después de una octava edición que, según la organización, ha contado con “unas 300.000” asistencias entre el 1 y el 6 de agosto en la ubicación junto al mar en el que nació en 2010. Actuaciones y pegajoso calor aparte, se recordará por la incidencia del miércoles. Esa noche la programación no llegó a su final por la gran cantidad de público que acudió al escenario de la playa (Thunder Bitch) atraído por Dulceida, joven crecida en el mundo bloguero que acumula similar éxito cuando cambia su papel por el de dj (“el fenómeno fan”, así lo define David Sánchez, cabeza visible del evento). Una enorme acumulación dentro del recinto a la que se añadió la entrada sin control de gente inquieta por estar perdiéndose la sesión. Una situación de riesgo -aunque las puertas de emergencia estaban abiertas- que la Policía Autonómica ordenó abortar. Según el director del Arenal, no se sobrepasó el “aforo permitido” (aunque no se ha dado a conocer su límite). Su idea es que en las próximas fiestas de bienvenida –dos primeros días- coincidan horarios de actividades en un mayor número de espacios y así invitar al reparto de presentes por diferentes zonas. El viernes por la noche, ya con todo el recinto abierto, también se registró una incidencia provocada por la gran acumulación de público, que se resolvió con un corte del acceso a la playa y el final de la pinchada de The Zombie Kids antes de lo previsto.

Una octava edición en la que el Arenal Sound ha apostado –como es habitual- por un cartel sin riesgo, logrando grandes respuestas con Amaral o Lori Meyers. Los djs nunca fallan (Martin Garrix y Kshmr a la cabeza) ni las propuestas bailables. La novedad ha llegado con el triunfo masivo de las rimas, con un fenómeno como C. Tangana moviendo un mar de gente nunca visto a primera hora de la tarde en el escenario secundario (Negrita), más Rayden y Kase.O en el principal (Desperados), y también arrasando en la playa, como Sharif frente a Jake Bugg, además del reggae de Morodo, mientras que el pop pasa mucho más desapercibido en ese mismo lugar. Las estrellas internacionales, como Bastille, The Royal Concept, Icona Pop o Clean Bandit, no fallaron a la hora de aportar hits muy coreados y espectacularidad escénica.

Tal vez Jake Bugg no estuvo en la franja adecuada –lo mismo que Iván Ferreiro– mientras que Sidonie apuntaba a un éxito (mayor aún) a una hora menos temprana. Aspencat protagonizó un concierto especial, ya que se trata de su gira de despedida, y el público respondió, lo mismo que con Txarango. Y visto lo visto, la presencia de triunfadores internautas como la influencer Dulceida y sus hermanos The Tripletz o la youtuber Bely Basarte puede abrir una vía nueva a explorar en el Arenal Sound. La respuesta: del 31 de julio al 5 de agosto de 2018. Abonos a la venta a partir del 19 de noviembre.

JUEVES

Neuman abrió el Arenal Sound 2017 con la novedad del EP I love you. Cobijado en la sombra un público de diferentes rangos de edad, aunque joven de media, asistió a una actuación llena de guitarras potentes destacando temas como “Sil Fono” o “Turn it”.

Miss Caffeina son fijos en festivales de La Plana. Sin novedad discográfica desde su visita del pasado año  -entonces llegaron con Detroit-, repasaron un set-list tomado por el pop de fácil asimilación con indudable poder de atracción sobre el grupo de edad más joven. Repaso a sus hits con final ya presumible: “Oh-sana” y “Mira cómo vuelo”.

Alberto Jiménez, voz de Miss Caffeina. Foto: Cristian Lorente.

Sidecars suenan a Pereza. Que su vocalista, Juancho, sea hermano de Leiva, algo tendrá que ver. Una púa más en ese rock and roll que huye de la agresividad sonora y letrística para centrarse en historias personales entre guitarras y teclas. Tienen un público no precisamente pequeño y al que tocan la vena sensible a través de canciones como “Los amantes”.

El regreso de Lori Meyers con En la espiral ha llegado acompañado de una puesta en escena al más alto nivel nacional en cuanto a espectacularidad, constatando en el Arenal Sound la realidad del comentario de su batería, Alfredo Núñez, a Nomepierdoniuna. Muy llamativos visuales para adornar un repertorio con canciones que repasan dos décadas de historia y en el que no faltan clásicos del indie español, como “Luces de neón”, “Mi realidad”, “¿A-ha han vuelto?” o “Alta fidelidad”, junto a nuevos temas, como “Evolución” o “Pierdo el control”. Fueron unos cuantos -ya superando los treinta- los que acudieron a esta jornada de jueves especialmente -o exclusivamente- por Lori Meyers. Quedó una sensación de buena respuesta, pero no excesivamente grande ante un show llamativo como pocos.

Lori Meyers jugando con los sentidos. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Los alicantinos-madrileños Dinero han pasado por todos los escenarios (excepto el principal), y esta vez les tocó el secundario. Su rock contundente ha ganado en matices con el paso del tiempo y la llegada de un segundo guitarrista.

Antílopez se subió al escenario con ganas de divertir al público… y lo consiguió. Una actuación en la que entre guitarras y voces se colaron ritmos flamencos. Canciones dedicadas ”a los modernos de mierda” y grandes dosis de humor. Ganas de más.

Como ya ocurrió en el escenario de la playa en la pasada edición con Green Valley, la música jamaicana ha demostrado que su humilde presencia en el cartel tiene público. Y tanto es así que el reggae y dancehall (y la Santa María) de Morodo consiguieron arrebatarle protagonismo al rock de Dinero. “La yerba del Rey” o “Babilonia” forman parte de los clásicos del reggae nacional. Al Binghiman le acompañaba la banda Okoumé Lions, junto a Astrid Jones, quien endulzó la característica y rota voz de Morodo. También en la línea del reggae, Candela Roots fue una de las formaciones más perjudicadas por la reestructuración de horarios debido a las cancelaciones de la noche anterior. Actuaron para no más de 70 personas dejando un resultado algo frío, aun así los asistentes gritaron con canciones como “Humanité” y “Parlem de pau”.

La Beriso es una de esas inclusiones en el cartel que pocos entienden. Los argentinos son muy conocidos en su país (más de un millón de seguidores en Facebook lo avala), pero poco por acá. Apenas reunieron un centenar de espectadores para asistir a una ortodoxa y bien resuelta sesión de rock callejero, guitarrero y con saxofón.

Bastille, como siempre, ofreció un show espectacular. Foto: Cristian Lorente.

Bastille demostró que siguen siendo una de las bandas británicas más importantes de hoy en día. No cabía ni un alfiler en la explanada ante el escenario principal, que se llenó de luces, música, y en la que destacó la voz de Dan Smith en canciones como “Things we lost in the fire” y “Good grief”, que hicieron que los asistentes gritaran, saltaran y levantaran los brazos hacia el cielo nocturno de Burriana. “Pompeii” fue el tema encargado de cerrar una noche que a muchos dejó con ganas de repetir.

Si hubo un protagonista indiscutible el jueves, fue el jovencísimo Martin Garrix, uno de los grandes reclamos de esta edición. Cumplió ante decenas de miles de sounders que se aglutinaban en el escenario principal. Aún sorprende ver cómo con tan solo 21 años ha conseguido convertirse en uno de los djs más importantes a nivel internacional. Entre fuegos artificiales, luces y gráficos y acertados e infinitos subidones alimentó el hambre de electrónica del público.

En un festival de estrellas de la red, la organización se esforzó por recolocar a The Tripletz, dúo de djs, influencers youtubers que estaba programado tras la pinchada de Dulceida el día anterior, satisfaciendo el ansia del público por ver a más miembros del #dulcesquad. Y es que el Arenal Sound parecía el Dulce Arenal Sound (ella y su crew de influencers han sido protagonistas de las redes sociales oficiales del festival e incluso se les ha podido ver en las pantallas del escenario principal disfrutando de los conciertos). Looks perfectamente cuidados por parte de los dos djs, coreografías milimetradas, mucha luz y hasta crew de bailarinas y, por si faltara algo, la presencia de otros youtubers e influencers sobre el escenario como Jedet. En cuanto a la sesión, realmente nada destacable ni tampoco una exhibición de maestría, pero el público respondía. Tal vez esto tan solo sea una seña de que algo está cambiando, y que existe un mundo digital con ídolos digitales que otros no entienden (aún).

Ese cambio no le benefició a WAS, que se enfrentaba a un público que, tras el chute facilón de The Tripletz, ya solo pensaba en acabar de reventar la noche con Garrix. Parecía que su propuesta rock-dance no se encontraba del todo cómoda, y pese a que apuestan por directos más bailables no conectó: “¿Veis esto que nos cuelga? Son guitarras. Somos una banda”, espetaban. El fenómeno The Tripletz también hizo mella en Dubioza Kolektiv, aunque fueron la opción perfecta para quienes también querían bailar alejados de música comercial y preferían aprender de su “bosnia de la tango”, que suena a rock, ska, rap y dub.

VIERNES

El director del festival, David Sánchez, define el Arenal como “indie” en líneas generales, aunque la cantidad de asistentes a cada concierto le lleve la contraria. León Benevante es de lo más indie de esta edición y, como es previsible, lejos de las grandes masas y con un público ya treintañero. Duros y oscuros, con relatos de inquietante contenido como “Tipo D”, “California”, “Rey Ricardo”, “Ser brigada”… Hubo un par de amagos de quedarse sin sonido.

León Benavente. Foto: Cristian Lorente.

El rock alternativo de Viva Suecia se hizo notar. Los murcianos atrajeron a varios centenares de personas a primera hora de la tarde. El joven grupo derrochó potencia y alcanzó su punto álgido con “Mamá, te va encantar”, en el que Rafa Val y Jess Fabric se arrodillaron para tocar los últimos acordes en una explosión de sonido espectacular.

Sidonie volvió al Arenal haciendo un repaso por todos los discos que ha publicado en sus casi 20 años. Un directo muy original en el que los miembros de “el peor grupo del mundo” estuvieron absolutamente motivados , especialmente Marc Ros, quien se dio un enorme baño de masas con el tema “Un día de mierda”. En definitiva, una gran actuación en el escenario principal en la que el público se entregó al 100%.

Marc Ros (Sidonie) se sumergió entre el público durante el concierto. Foto: Cristian Lorente.

Destacada fusión de voz y guitarras… y un potente directo. Así fue el paso de Arco. No tuvo un público muy numeroso -no más de 300 personas-, pero no supuso un problema para que el granadino lo diera todo ante un público mayoritariamente joven que se quedó con ganas de más tras ”La vida entera” o ”Lo difícil”.

Curioso y a la vez significativo lo ocurrido con Jake Bugg. El joven cantante británico era de uno de los nombres principales…y el público prefirió disfrutar con Sharif rapeando en la playa. Tímido escénicamente, arrancó demasiado tranquilo y sus incursiones posteriores en el country más rítmico y el rock tampoco sirvieron de imán. Sus mejores momentos: el acústico “Broken” y la más caliente versión de Richie Havens “Going back to my roots”. Buena voz, pero se agradecería algo más de variedad tonal.

Mientras tanto las cuidadas rimas de Sharif embellecían el escenario de la playa. Curioso ver cómo el mc zaragozano cede prácticamente todo el protagonismo a su compañero Morgan, y lo cierto es que esos “No hay drama” o un inmortal “Cigarette” son buenas señas. Sharif conectó al momento con el público, culpa también de la facilidad que tiene su lírica y poesía de pintar sobre los márgenes. Pronto podremos ver una grabación exclusiva que hizo para NMPNUTV la misma tarde del concierto.

Accidentado concierto de los británicos Nothing But The Thieves. A la segunda canción se tuvo que retirar su guitarrista Dominic Craik, “enfermo”, según explicó el vocalista Conor Mason, quien demostró muy buenas virtudes en cambios de registros y gritos bien modulados. Llegaron con single nuevo, “Sorry”, y pese a la falta de un componente sonaron contundentes y rockeras canciones como “Amsterdam” o ese “Wake up call” de eco zeppeliano en sus acordes.

Los suecos The Royal Concept son tan clásicos en el festival que hasta fue utilizado su hit “On our way” como himno unas ediciones atrás. Fueron el puente entre el relax de Jake Bugg y la macrodiscoteca de Icona Pop, por lo que su directo fue ganando espectadores con el paso de las canciones. Ellos mismos parecieron inspirarse con esa mayor afluencia y acabaron entregados con David Larson navegando de espaldas sobre la marea de público.

David Larson ‘navegando’ en el Arenal Sound. Foto: Cristian Lorente.

Los bichos (“Chinches”) bailaron con Amatria y su propuesta popera con tintes electrónicos. Tras los ritmos bailables y con pegada se encuentra Joni Antequera, acompañado por Pablo García y Marcos Carnero, para alimentar a todas las chinches, pero también para recuperar su Amatria con temas como “El golpe”.

Amago del contagioso mega éxito “I love it” para comenzar el show de las suecas (ahora residentes en EE UU) Icona Pop, que sí lo hicieron con “Girls, girls”. Bien avanzada la noche, cuanto más bailongo sea el espectáculo mejor para una masa ahora ya sí cuantiosa. Luces de todos tipo, serpentinas y hasta fuegos de artificio… y baile, claro, que es de lo que se trata a esas horas frente al escenario.

Icona Pop poniendo a bailar a los sounders. Foto: Cristian Lorente.

Lágrimas de Sangre reunió a cerca del millar de personas en la playa para escuchar su rap político, obligando a abrir las salidas de emergencia al término de la actuación. Gran sincronización de voces y movimientos que contagiaron al público, y con el que compartieron temas como “Cuando sale el sol”, momento en el que los móviles de los asistentes iluminaron el escenario.

Pero el rap se despedía de la playa para dar paso a a la electrónica con Brian Van Andel o la siempre acertada Ley Dj. Todo lo contrario a la propuesta de Black Mamba, que parecía sonar a lo mismo de siempre (porque Space Elephants ya existe, y con uno hay más que suficiente) de edm facilona con un maestro de ceremonias que parecía no estar muy seguro de querer estar allí.

El escenario de la playa cautivado por las rimas de Lágrimas de Sangre. Foto: Cristian Lorente.

SÁBADO

Shinova abrió la quinta jornada con una actuación en la que destacaron la voz y la batería. El punto fuerte lo puso Gabriel de la Rosa, el vocalista, quien supo ganarse al público y ayudó a que el nivel de la actuación no decayera con canciones como ”La ciudad dormida”.

A los alcarreños Despistaos parece preocuparles que alguien no se haya enterado de que han vuelto. No es necesario. El público más joven, el que se enganchó a su etapa pop tras su inicio de rock urbano, sabe que han vuelto y las ayudan a cantar con todo el alma temas como “Física o química” y “Cada dos minutos”.

Despistaos y Arenal Sound, auténtica química. Foto: Cristian Lorente.

Entre los más veteranos había ganas de La Habitación Roja, y eso se tradujo en cerca del millar de personas reunidas ante el escenario, aunque un porcentaje muy bajo respecto a Despistaos. El grupo valenciano ofreció un gran espectáculo logrando que el público se sumergiera en los ritmos de rock gracias al juego de luces claras escogidas para la ocasión. Una noche mágica en la que brillaron tanto las notas altas de Jorge Martí como los temas de su amplio repertorio, destacando “Indestructibles”, dedicatoria incluida a Iván Ferreiro y Amaral.

Casos muy similares los de El Rincón de los Sueños y El Imperio del Perro en relación a la respuesta del público ante sus propuestas, más pop la primera y más oscura la segunda. El escenario playero no responde a estas propuestas más clásicas cuando tiene rival en otras zonas. Eso sí, ganas no les faltaron y luce bien en el curriculum el paso por el festival nacional más concurrido. Mejor les fue a los valencianos Bombai. Tal vez el aval de ese single compartido con Bebe “Contigo” fue lo que les permitió obtener una mayor recompensa de público (unas 300 personas), con el que compartieron pop y buen rollo.

Iván Ferreiro tiene sus fans, y no son pocos, lo que ocurre es que en un festival como el de Burriana su propuesta en el escenario grande quedó algo descolocada. Sus canciones hablan de emociones de manera directa, y bellos temas intimistas como “El pensamiento circular” pasan desapercibidos para una gran masa que un sábado por la noche piensa más bien en bailar alborotadamente. Entre el público un par de banderas piratas, y por sus portadores sonaron temas como “Años 80”.

Iván Ferreiro. Foto: Cristian Lorente.

Grandes dosis de indie pop dieron los finlandeses Satellite Stories gracias a un repertorio lleno de temas con vivo ritmo. Parecía una apuesta segura y obtuvo una buena respuesta, como en sus dos apariciones anteriores, aunque en aquéllas se logró un registro de saltos díficil de igualar. Tercera vez; tercera victoria.

Tras la actuación de Satellite Stories, el Arenal Sound se dividió en dos: El Vega Life y Amaral. El primero, con su rumba canaria, fue un digno rival y mantuvo un diálogo constante con el público, que respondió con bailes constantes. Acordes ligeros y limpios combinados con trompetas y teclados que hicieron del ”fucking moment” –así definió El Vega su actuación- un concierto lleno de ritmo al que acudieron unas 500 personas.

Lo de Amaral en el Arenal Sound fue la “Revolución”. Eva Amaral y Juan Aguirre, que pese a que en lo musical tiene un papel principal en el directo pasa a un segundo plano, tejieron un concierto en el que los que corean Nocturnal (2015) también lo hacían con los de Estrella de Mar (2002). No solo sacaron el jugo a algunas de sus canciones más icónicas (que también), la sobresaliente voz de Eva tejió un manto sonoro sobre el público de Burriana al instante. Una Eva que se sonrojaba y emocionaba cuando el público se dejaba el alma en “Marta, Sebas, Guille y los demás”, “Sin ti no soy nada”, “Estrella de mar” o “Moriría por vos”, entre otras muchas.

Eva Amaral conectó con el público del Arenal Sound al momento. Foto: Cristian Lorente.

El relevo del escenario de la playa fue para las rimas y la calle de Dellafuente & Maka, con un más que notable número de público. Una propuesta sonora basada en el rap, pero que también bebe del flamenco, trap y electrónica. El resultado es un sonido crudo, que podría sonar en la esquina de cualquier barrio pero también en la discoteca más abarrotada de la ciudad. El encargado de cerrar el círculo del trap fue el productor Alizz. Totalmente abstraído, lo de Alizz en la playa de Burriana fue como un disparo continuo de hits de trap y reggaeton: Bad Gyal, Ozuna, Bad Bunny, Daddy Yankee,… Hasta que sonó “Mala mujer”, tema que lleva la firma del productor, y que, vista la histeria que causó ya se podía vaticinar lo que pasaría un día después con C.Tangana.

Mientras, el escenario principal lo cerraba Kshmr con una interesante propuesta electrónica que apuntaba a sonidos más contundentes propios del techno e incluso con influencias indias (el productor es de origen indio). La sesión estuvo envuelta en la narración (a través de imágenes y voz en off) de una layenda. Probablemente la suma de todo fue mucho más que el fenómeno Garrix, o por lo menos diferente. Tal vez, y solo tal vez, y con la intención de conectar con el público español, Kshmr podría haber seguido contándonos su leyenda y obviar aquel “Y viva España” de Manolo Escobar o “Paquito el chocolatero” que convertían una sesión mayúscula en una verbena.

Y de Kshmr, oleadas de sounders dirección a la playa para acabar de botar con uno de los símbolos del festival: The Zombie Kids. Aunque esta vez fuera de su tradicional mañaneo del Arenal Sound y, por motivos de aforo, viéndose obligados a acabar su pinchada media hora antes.

Caso aparte es el de Nancys Rubias. Nunca han ocultado -ni disimulado- sus interpretaciones en playback (¿la voz también?). Pero lo suyo es el espectáculo en sí, kitsch, adornado por la imagen de glam rock star de Mario Vaquerizo (“si no actúas en el Arenal no eres nadie”). Su momento de gloria: “Me encanta”, versión del “I love it” de Icona Pop.

Mario Vaquerizo, al frente de Nancys Rubias. Foto: Cristian Lorente.

DOMINGO

Último día de festival, con el cansancio acumulado y el mayúsculo calor de primera hora. Pero poco importó, y C.Tangana llenaba hasta el último rincón del escenario Negrita. Pucho (o Crema, para los veteranos), acompañado por Fabianni a los platos y las siglas AGZ (Agorazein), llegaba como si se tratase de un cabeza de cartel. El alligator que se come los escenarios, el “Mala mujer” que esperaba todo el mundo. El de AGZ (“100K pasos”) y el cocodrilo que se comió al búho (“Bolsas”), el del aire sobrado (“Persiguiéndonos”), el del beef (“Los Chikos de Madriz”) y el que acaba rendido (“Antes de morirme”). Guste o no, entre cambios de voz e inyecciones de autotune, ha encontrado la fórmula de la música urbana.

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Y si hablamos de cómo transformar la música rap, quien también sabe muy bien cómo hacerlo es Rayden. La trayectoria del mc madrileño en el Arenal Sound sirve perfectamente para explicar de qué manera el rap cada vez se encuentra más cómodo en el festival (de la playa al secundario y ahora al principal). Y lo hacía junto a sus inseparables Mediyama, con su siempre imponente voz y aires hardcore, y Dj Mesh. El rap de Rayden no tiene problemas para rimar junto a una guitarra y batería o a la voz de Bely Basasrte (“Vía de escape”).

Rayden, escoltado por sus inseparables Mediyama y Dj Mesh. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Pero hubo más rap en la última jornada. Sobre todo porque el cabeza de cartel del domingo era el ex Violadores del Verso, Kase.O, acompañado por otro Doble V, R de Rumba. Hay conciertos que dentro de determinados ambientes no es que sean necesarios, es que deberían ser obligatorios, y las palabras de Kase.O lo demostraron. El Círculo (2016) es uno de los trabajos del hip hop nacional más destacables del último año, ya no por estar firmado por Kase.O o por sus letras, sino por lo que en su conjunto representa. Pero la esencia de Violadores también pisó Burriana (“Vivir para contarlo”, “Cantando”). Kase.O demostró sobradamente que si hay algo que se conoce y un lugar en el que está cómodo son los escenarios.

Geografies no decepcionó. El  trío formado por Íñigo, Ramón y Albert ganó fuerza en el escenario gracias a “un planteamiento bastante compacto que disfrutamos mucho tocándolo“. Grupo melancólico y con muy buenas bases musicales que consiguió atraer a algunos fieles de la música en valenciano gracias a temas como “Barcelona”, dentro de unas cifras de público muy modestas.

Potentes bases musicales y una buena puesta en escena. Naranja reunió a unas cien personas. Apadrinados por Lori Meyers, lanzan los temas de power pop de su primer disco, dejando un buen sabor de boca. Lígula apuestan por un sonido más relajado -onírico en algún momento- que pinta más en una sala o teatro que al lado del mar en una noche festivalera de agosto. Su paso por Burriana queda para el recuerdo de pocas decenas de espectadores. Algunos más tuvieron Julieta 21. Entre el pop y el rock, con temas pegadizos como “Bienvenidos al baile de los muertos”, acabaron decantando la balanza más hacia lo segundo

El domingo también escondía conciertos especiales, como el de Aspencat, inmersos en su gira de despedida. Lluvia de banderas y de identidades, de raíces, para aclamar aquello de que  “Música naix de la ràbia”. El punto para poner la conciencia a ritmo de rock, ska, reggae y electrónica. Y pese a que la banda está en uno de sus mejores momentos, parece que “L’ultim segon” cada vez está más cerca.

Aspencat rugiendo por última vez. Foto: Cristian Lorente.

Txarango fue pura fiesta, y un público con grandes ganas de diversión tras seis días de festival respondió con lleno completo. Una absoluta fusión entre artistas y público que se tradujo en un movimiento constante por parte de ambos con canciones como “La vuelta al mundo” o “Un altre món es possible” con el que la gente iluminó el escenario con sus móviles.

La última vez que Navvier estuvo en el Arenal Sound fue hace cinco años y tocaron encima de un autobús. Era “otro nivel”, como afirmó su vocalista Álvaro Monreal, y por ello el espectáculo debía estar a la altura… y lo estuvo. Sonidos en los que destacaron la batería y la voz con los que el joven público saltó en varias ocasiones con la electrónica barroca del grupo valenciano.

Si suena “Rather be” (con espectáculo de fuegos artificiales incluido) es prácticamente imposible no dejarte llevar por el ritmo de su disco-pop electrónico. Pues algo similar es lo que ocurre cada vez que Clean Bandit se sube a un escenario. Y es que la banda británica (con distinta formación que en su visita al FIB en 2015) es autora de hits como “Rockabye” o “Symphony”. Su puesta en escena, combinando coreografías con parte instrumental y voces es igual de atractiva y contagiosa que su música. Final con espectacular castillo de fuegos artificiales.

Clean Bandit poniendo a bailar al sounder. Foto: Cristian Lorente.

El grupo con el nombre más complicado de éste y de otros muchos eventos, el noruego Kakkmaddafakka. Un grupo que se deja caer por territorio español con cierta frecuencia y que genera ya inicialmente simpatía por sus bailables melodías, sus coros y sus ganas. Sirva “Restless” como ejemplo. Y si encima el percusionista canta la discotequera “What is love” de Haddaway… pues son muchas bazas para disfrutar sin más preocupación.

VALORACIONES DE DAVID SÁNCHEZ (DIRECTOR DE ARENAL SOUND)
  • “Las asistencias al festival han sido unas 300.000, con público de 30 nacionalidades”.
  • “Con el cambio del dispositivo de sonido se ha conseguido que fuesen menos de 75 decibelios los que llegasen a fachada de viviendas”.
  • “El festival paga un canon de 60.000 euros y destina 15.000 euros para actos sociales y deportivos, que se potenciarán el próximo año”.
  • “No hubo sobreaforo en la jornada del miércoles. Fue una consecuencia del fenómeno fan”.
  • “El aforo está controlado electrónicamente y se respeta. Lo que ocurrió fue consecuencia del fenómeno fan. La gente que estaba fuera tenía ganas de entrar, estaba poniéndose nerviosa y se decidió dejar entrar. Las puertas de emergencia estaban abiertas, ya que por orden de la empresa se abren cuando el recinto está al 80-85% de su capacidad. Por la cantidad de gente en la playa se decidió que lo mejor era parar”.
  • “Lo que se hace es distribuir actuaciones según la previsión de público. Trabajaremos para que haya más igualdad de horarios y que la gente tenga a la vez varias opciones en distintos espacios, acabando más tarde y recuperando los mañaneos”.
  • “El mejor Arenal Sound será el de 2018”.

Público Arenal Sound. Foto: Carme Ripollès (ACF).

*Portada: Imagen del espectacular montaje visual de Lori Meyers. Foto: Carme Ripollès (ACF).

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