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Alfredo Núñez (Lori Meyers): “El éxito de Iván Ferreiro y el nuestro en la primera edición encendió la luz de hacia dónde debía tirar el Arenal Sound”

Lori Meyers vuelve al Arenal Sound, el macrofestival que vieron nacer en 2010 tras entrar en el cartel por la baja de Miguel Bosé. Un evento que gracias al éxito de grupos como el granadino se ha decantado hacia el indie. Alfredo Núñez repasa algunos de aquellos recuerdos y su reciente sexto disco, que les trae de nuevo al escenario principal.
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Lori Meyers (desde la izquierda): Alfredo Núñez, Alejandro Méndez y Antonio López ‘Noni’.

La jornada del jueves 3 de agosto será una de las más potentes de la octava edición del Arenal Sound de Burriana. Coincidirán los dos teóricos cabezas de cartel, Martin Garrix y Bastille, y una de las principales bazas nacionales, Lori Meyers (22:10-23:40), quienes regresan con motivo del reciente lanzamiento de su sexto disco, En la espiral. La relación de los granadinos con el festival tiene algo de especial, ya que estuvieron en la primera edición (2010) como recurso para suplir la baja a última hora del que iba a ser la estrella de un festival de desconcertante composición: Miguel Bosé. Los andaluces protagonizaron una de las actuaciones más destacadas y dieron otro importante paso en una carrera ya por entonces en alza y que les ha situado en los primeros lugares del denominado indie español, con los discos Viaje de estudios (2004), su debut en el sello Houston Party -reeditado en 2010 por Universal-, Hostal Pimodán (2005) -reeditado como doble al año siguiente tras su entrada en la multinacional-, Cronolánea (2008), Cuando el destino nos alcance (2010), Impronta (2013) y el reciente En la espiral (2017). Por el camino, hits que casi todo el mundo ha escuchado, como “Emborracharme”, “Mi realidad”, “Alta fidelidad”, “Luces de neón”o los nuevos “Siempre brilla el sol”, “Evolución” o “Pierdo el control”; que en el directo de los festivales apunta a momento álgido.

Es el batería Alfredo Núñez quien atiende el teléfono cuando Nomepierdoniuna contacta con este grupo surgido de la granadina localidad de Loja y que mantiene a tres de sus fundadores casi veinte años después. Las voces y guitarras de Antonio López Noni y de Alejandro Méndez siguen también ahí, acompañados en la actualidad por Miguel López (bajo), JJ Machuca (teclados) y Javier Doria (guitarra).

>El regreso de Lori Meyers con el disco En la espiral os sitúa de nuevo en buen número de carteles de festivales. Verano movido os espera.
De momento lo llevamos bien, sin mucho estrés. En julio y agosto estamos más liados, pero los conciertos de estos meses atrás los hemos tenido muy repartidos. No queríamos quemarnos mucho, ni tampoco quemar pronto el espectáculo especial que llevamos. Nuestra planificación es a dos años, dando tiempo a que la gente escuche el disco.

>¿A qué te refieres con “espectáculo especial”?
Hemos dado una vuelta de tuerca al espectáculo en general, a los audiovisuales con doble pantalla delantera que nos cubre a veces. Quienes estéis en el Arenal ya veréis que es algo curioso.

>Os preocupa el concepto global del espectáculo.
Siempre. Es fundamental. Una persona no va a un concierto con los ojos cerrados. Todo lo que ocurre en un escenario forma parte del show y hay que cuidar tanto la música como el apartado visual.

>Tocáis en el Arenal Sound el jueves, el día del dj Martin Garrix y el grupo Bastille, dos de los nombres cabeceros en el festival -tal vez los que más- y con dos shows que también prometen ser potentes audiovisualmente.
Posiblemente, porque los djs acostumbran a llevar potentes shows audiovisuales. Tienen pocos gastos musicalmente e invierten en el show (risas). Será un día ecléctico, nos enfrentaremos a propuestas electrónicas, pero mucha gente ya nos conoce por haber actuado varias veces en el Arenal Sound, incluida la primera edición (2010 y posteriormente en 2012 y 2013). La gente nos reconocerá. Creo que disfrutarán con nuestro espectáculo y luego a bailar con los djs.

>Actuáis el jueves en Burriana y el sábado en el Santander Music Festival. No creo que os dé mucho tiempo para estar de relax en el Arenal.
Son dos festivales que coinciden en fechas y las bandas españolas jugamos con las fechas de ambos. Así que no nos podremos quedar en Burriana.

“Igual si llega a ir Miguel Bosé a aquella primera edición el futuro de festival no hubiese tenido que ver con el rumbo actual”

>Has hecho referencia a la primera edición del Arenal Sound, un evento en el que entrasteis para suplir a última hora del que iba a ser cabeza de cartel: Miguel Bosé. Aquel listado de nombres mareaba con su mezcla. Realmente no se sabía por dónde iba el festival.
No iba por ningún lado (risas). En aquella edición conocimos a Iván Ferreiro. También estaba Maldita Nerea, que por aquel entonces tenía la canción de la tortuguita -“El secreto de las tortugas”- que estaba metida hasta en la sopa. Creo que los triunfadores de aquella edición fuimos Iván Ferreiro y nosotros, y eso les encendió la luz de hacia dónde debían tirar. Igual si llega a ir Miguel Bosé el futuro de festival no hubiese tenido que ver con el rumbo actual. Pero ocurrió algo curioso: como estaba previsto que acudiese Miguel Bosé, creo que por petición de su producción, nos encontramos hasta unos servicios móviles con pantallas dentro (risas). Miguel Bosé no fue, pero la preproducción se quedó. Ya no hemos vuelto a ver una cosa igual. La verdad es que nadie se esperaba que llegase a ser un festival tan masivo, con tan gran afluencia de un sector de edad joven.

>Algo que se constata en los macrofestivales es la repetición de nombres en un mismo año, de manera que los carteles son todos muy similares. Aparecen críticas por falta de riesgo, pero imagino que si la idea de un promotor es asegurarse grandes entradas que cubran los gastos y les hagan ganar dinero, tampoco tienes demasiadas opciones de tirar por otros lados. Grupos españoles que te aseguren grandes asistencias no hay tantos, y menos con novedades recientes, que es la excusa que buscan los organizadores para llevarlos.
Entiendo las dos partes. Los organizadores buscan grupos con tirón de público y eso hace que se repitan nombres punteros a nivel nacional. Y a la vez comprendo a quien dice “buah, ya les he visto varias veces”. En nuestro caso, sí que estamos en varios festivales, pero creo que no es una cantidad abusiva, lo que ocurre es que aparecemos en lugares altos de los carteles y llama más la atención. No saturar es importante. Hay que cuidar estos aspectos, porque sí es cierto que parece hasta de coña que algunos nombres estén en todos los festivales, como ha ocurrido con nosotros mismos. Pero también es verdad que a los grupos que dan buenos espectáculos la gente siempre va, aunque ya les hayan visto treinta veces. Y ahí es importante que los grupos se reciclen y ofrezcan un espectáculo cada vez mejor. Luego están los grupos que llenan por la parte baja el cartel, y por ahí hemos pasado todos. Nosotros hemos sido carne de cañón de los festivales porque era importante que la gente nos viera y fuésemos creciendo. De hecho, hemos crecido más en escenarios que en los discos.

>¿Y estar en una posición puntera no os trae una presión desde fuera de vuestro entorno más cercano a la hora de grabar un disco nuevo, y más como en el caso de En la espiral, publicado cuatro años después de la anterior grabación?
Sí que existe esa expectativa de puertas hacia afuera. Pero nosotros jamás sentimos la presión de hacer un disco para que le guste a la gente. Todos nuestros discos están trabajados yendo al local cada día, probando cosas y mirando lo que nos va saliendo. Ese trabajo nos libera de presión. Conforme vas sacando canciones ves el rumbo que va tomando el disco, pero nunca pensando si le va a gustar o no al público. El músico debe ser libre en ese aspecto, expresar lo que siente en cada momento. Si te pones a hacer discos para los demás, lo que conseguirás es hacer churros.

>En este caso, En la espiral, os ha quedado un disco menos feliz que los anteriores.
Es cierto que muchas canciones de Lori Meyers parecen tener un punto triste, negativo. Pero en realidad es como el Ying y el Yang; lo malo no existiría sin haber cosas buenas, y viceversa. A veces la letra es infeliz pero la música tiene un punto de luminosidad bastante grande. Por ejemplo, “Brilla el sol” tiene un mensaje casi de pesadumbre: hagamos lo que hagamos, nosotros nos iremos y las cucarachas seguirán, mientras el sol seguirá brillando, porque hay cosas más grandes que nosotros que no podemos manejar.

>Sácame de una duda: ¿haber sacado a la calle En la espiral el 17 de febrero de 2017 es por algún juego numérico?
¡Qué va! En ese caso, al ser el sexto disco lo hubiésemos tenido que hacer todo con el 6. Es un tema de la discográfica, Universal, que escogió justamente esa semana para nuestro disco dentro de su planificación para que no se le juntasen varios lanzamientos. Pero el día concreto tampoco es algo matemáticamente pensado. Ha sido casualidad.

>Al ser el sexto disco, en los análisis de los diferentes medios se ha tendido a establecer comparativas con lo realizado con anterioridad. ¿Cuál es la línea de opinión más frecuente que os ha llegado y, sobre todo, qué reacciones observáis en vuestros seguidores?
Muy buena. Estamos muy contentos con lo que hemos leído en medios y los comentarios de la gente en redes. El directo, con este espectáculo nuevo, parece estar gustando. Además, la banda está en su mejor momento y eso se nota en el directo. Pero no sólo por la música, por todo el trabajo que realizan los técnicos, a los que hay felicitar por el resultado que se obtiene en el escenario. Somos un montón de gente, y eso es bueno, ya que la música también genera trabajo. Nos fijamos en los grandes espectáculos de gente de fuera y, hasta donde podemos llegar, tratamos de ofrecer algo que sea muy llamativo. Está claro que no somos U2, o seguramente no llevaremos lo mismo que Martin Garrix o Bastille, pero siempre que hemos ganado un euro de más lo hemos invertido en mejorar y que la gente se lleve una grata sensación.

“Muchas canciones de Lori Meyers parecen tener un punto triste, negativo. Pero en realidad es como el Ying y el Yang”

>En el Arenal Sound vais a tener una hora y media. Imagino que sonarán bastantes de vuestros hits, ¿pero qué margen le vais a conceder a las canciones del nuevo disco?
Las presentaciones enteras de los discos se han quedado más para las salas. En festivales es una mezcla de grandes éxitos con temas nuevos. Suenan canciones de todos los discos, pero sin hacer bloques. Y la gracia está en que al tocar temas de diferentes discos, ves que funcionan de la misma manera.

>Al tiempo que afrontáis las fechas festivaleras, supongo que estaréis trabajando la agenda de salas para después del verano.
De momento tenemos la gira pendiente por México, desde finales de septiembre hasta mitad de octubre, y volveremos allí a finales de noviembre-principios de diciembre. Buscamos la expansión internacional del grupo, que ya es hora. Fijándonos en compañeros de la escena española, vemos que allí hay una escena de muchos millones de personas, y también por idioma creemos que debe ser nuestro paso más cercano para salir de España. Al regreso sí que haremos salas en ciudades grandes, pero es algo que no está confirmado, porque en 2018 cumplimos veinte años como banda… Hay varias balas que tenemos guardadas, como un espectáculo acústico, desnudando y cambiando las canciones, y así, por ejemplo, “Alta fidelidad” suena como rumba. Puede haber algo también de un Palacio en Madrid… pero todo son posibilidades abiertas que se irán concretando poco a poco, sin angustias.

>Observando vuestro origen, Lori Meyers es una banda con varios componentes, tanto fundadores como posteriores, nacidos en la localidad granadina de Loja, que sin ser pequeña (unos 20.000 habitantes) tampoco es muy grande. ¿Qué ocurría en Loja para tener esa cantera de músicos?
Cierto. Noni, Alejandro y yo, los miembros originales,  somos de Loja, lo mismo que Miguel López. De Loja o de Granada somos o vivimos todos los que hemos estado en el grupo, salvo Javier Doria, el guitarrista de apoyo, que es de Madrid. Es verdad que haber surgido de una ciudad pequeña es una virtud que muchas veces olvidamos. Nuestro caso recuerda al de nuestros amigos de Supersubmarina, que son de Baeza. Pueblos pequeños en los que en principio no hay condiciones musicales para salir con facilidad. Tuvimos la suerte de coincidir amigos y familiares. Alguno, como nuestro bajista Miguel López, ya tocaba en otro grupo, Del Ayo, bastante bueno haciendo power pop, todo un referente para nosotros, que éramos más jóvenes. Luego, al dar el salto a Granada, nos empapamos de toda la cultura musical de allí, teniendo como padres putativos a Jota (Los Planetas) o Antonio Arias (Lagartija Nick), quienes siempre estuvieron apoyándonos y de los que aprendimos mucho. Pero cierto es que en un sitio pequeño no tienes las facilidades que en las grandes ciudades a la hora de establecer contactos con discográficas, medios de comunicación…

>¿Y dónde crees que está la clave para que de algunas provincias cueste tanto salir -Castellón, por ejemplo- y de Granada hayan triunfado tantos grupos a lo largo de la historia?
Granada es muy multicultural. El hecho de tener tantos grupos en el pop, el rock, el flamenco, el heavy… ha provocado que aquí haya una pequeña infraestructura, con los grupos saliendo con sus furgonetas, sus técnicos… Hay capacidad para salir de gira con sus propios medios, y eso hace que los grupos sigamos residiendo aquí, aunque es cierto que es más complicado que si estuviésemos en Madrid o Barcelona. Los grupos emergentes tienen el problema de que han de hacer muchos kilómetros para actuar, lo que nos ocurría a nosotros al principio. Aunque hoy en día las redes sociales nos han unido mucho más. Tenemos las oficinas en Madrid, la discográfica…y nos comunicamos a diario sin estar allí. Antes gente como Miguel Ríos tenía que emigrar a Madrid, pero ahora un grupo no necesita mudarse para tirar adelante con su carrera. Además,  pocos son los grupos grandes de Madrid capital. Zaragoza, Galicia o San Sebastián, por ejemplo, han dado muchas bandas importantes. Cierto es que el mamoneo de los fines de semana está en Madrid, pero el lugar de residencia no es lo que decide el futuro de un grupo.

>Cuando empezasteis teníais aproximadamente 16 años. ¿Tuvisteis algún problema para entrar en las salas a vuestros propios conciertos?
Entre 15 y 16 estábamos, y Julián, hermano de Alejandro y también miembro original, tenía 13 años. En nuestros conciertos no tuvimos nunca problemas; en el 98 no había restricciones, ni para grupos ni para espectadores. Pero ahora que lo dices, nunca había caído en ese detalle. A conciertos de otros grupos íbamos poco por aquel entonces y siempre nos acompañaba el padre de Alejandro, que era como el padre de Lori Meyers.

>Hace un momento has nombrado a Los Planetas, y creo que fue una de vuestras primeras influencias, al igual que la música de bandas sesenteras como Los Brincos.
Llevamos toda la vida escuchando música y nos dedicamos a esto porque somos amantes de la música. Crecimos en el boom de los 90 del grunge: Nirvana, Pearl Jam, Alice in Chains, Stone Temple Pilots, Mudhoney… Luego escuchamos la música de casa: Los Brincos, Los Módulos.. Y de ahí cogimos el gusto por las exquisiteces de los 60, las melodías vocales sobre todo… Beatles, Hollies, Herman’s Hermits… La música anglosajona de los 60 y 70 es el mayor referente de Lori Meyers. Nuestro amor por la melodía viene de esa etapa gloriosa, y luego tenemos la garra del rock que viene de la música con la que crecimos. Hoy en día los tres seguimos escuchando música a diario, comprando discos… Somos melómanos que no nos cerramos a ningún estilo. Alejandro tiene un grupo con su padre en el que hacen en directo La fusa, de Toquinho y Vinicius de Moraes. Cuando uno se empieza a dedicar a esto va perdiendo los prejuicios estilísticos que tenías de pequeño y vas absorbiendo para aprender y llevarlo a tu terreno. Nos fijamos mucho en las producciones. Ahí tienes a Tame Impala, que en realidad no hacen canciones nuevas, son básicas, pero lo han revestido de una manera especial, dándole la vuelta a la producción, la manera de colocar la melodía… En todas esas cosas nos fijamos. Las influencias actuales de Lori Meyers hoy en día son tantas y tan amplias que en cualquier momento podemos hacer canciones de estilos muy diferentes, y saldrían. Aunque el propio grupo, Lori Meyers, es quien dictamina por dónde van las canciones al final, con la excepción de los acústicos, donde probamos cosas diferentes.

>Dándole una vida nueva a las canciones adaptándolas a otros estilos también evitáis aburriros por tocar quinientas veces el mismo tema y de igual forma.
Más que no aburrirnos, lo que conseguimos es tener una liberación de presión brutal. Es como sentirse con la libertad de hacer covers de nosotros mismos. Eso te quita la tensión del directo potente de Lori Meyers en escenario grande. El acústico te libera de esa tensión. Estamos más juntos, mirándonos… es como un ensayo relajado. Supone una pequeña catarsis.

“’Hostal Pimodán’ era un poco presuntuoso para lo que sabíamos hacer musicalmente. Un disco muy avanzado para la edad que teníamos y para nuestra capacidad de aquel entonces ”

>Te pongo en un aprieto: ¿con cuál de tus hijos discográficos te quedas?
Uff… Es complicado… Te podría decir Hostal Pimodán, no porque sea el favorito, sino porque era un poco presuntuoso para lo que sabíamos hacer musicalmente. Un disco muy avanzado para la edad que teníamos y para nuestra capacidad de aquel entonces. Tuvimos que aprender mucho y fue el inicio de lo que después fue Lori Meyers. Una vez experimentamos con hacer conciertos con discos completos y Hostal Pimodán funcionó muy bien. Los cambios de 3×4 a 4×4 de repente, “Desayuno con diamantes”, muy Beatles por momentos… Y todo ello con la inocencia de los 21 años. Es un disco que si escuchas bien con cascos lo notas muy ambiental, muy indie. Es una pregunta complicada de contestar. Te podría responder también el último, En la espiral, por su madurez y porque se nota lo aprendido en los últimos diez años.

>Algo que me sorprende de Hostal Pimodán es que, a pesar de ser el segundo disco y reconocer que aún estabais casi en los inicios de la formación musical, es un álbum que queríais que fuese doble, aunque tuvisteis que esperar a la reedición, por parte de otra compañía, para que saliese así.
Sí, por eso te digo lo de la ambición. Lo queríamos doble en un momento en el que no existía el estrés del streaming actual. Entonces era muy gustoso grabar todo lo que tenías, meter caras B… Universal nos dio la opción de hacer realidad nuestra idea y grabamos algunos temas en nuestro local de Loja. Era otro momento. Hoy en día parece un poco tontería hacer discos extensos porque la gente ya no acostumbra a escucharlos. La manera de oír la música también condiciona el producto que se presenta.

>Hotel Pimodán fue el último que grabasteis con Houston Party y salió con una portada que no es la que vosotros teníais preparada y que sí se pudo contemplar en la reedición de Universal. ¿Qué problema tenía aquella portada?
La portada que queríamos era de nuestra ilustradora Vanesa Zafra, quien se ha encargado de todas las portadas menos de En la espiral, que es de Drømsjel. Vanesa les mandó el diseño y Houston Party, por su cuenta, hizo otra portada y sacó ésa. Así de triste. Pusieron la excusa de que no había llegado a tiempo la que queríamos, pero no era más que el producto de la tensión palpable que había entre la discográfica y el grupo. Era a ver cómo nos puteábamos. De hecho, después de las mezclas la siguiente vez que vimos el disco fue ya en la tienda. Un día llegó Alejandro al local de Loja con el disco porque lo había visto en una tienda, cuando ni siquiera lo habíamos escuchado ya totalmente acabado.

>Y tras romper Houston Party dais el salto a una compañía mucho más grande, Universal. ¿Tenéis libertad total de acción?
Total. Y desde siempre. Es curioso que tuviésemos problemas con un sello independiente y ninguno con una multinacional. Hemos estado siempre muy a gusto. Tal vez sea un gran atractivo tener un grupo como Lori Meyers. Todos los directores que han pasado por Universal han confiado en nosotros. Tener gente que confía en ti y con la que estás a gusto en la discográfica, management… es importante para que un grupo tenga una base sólida y a partir de ella desarrollar su carrera.

>Vamos con la recta final de las preguntas. En el Arenal hay una parte de público que entra en el recinto principalmente a disfrutar con los djs y no le hace tanto caso a los grupos, con excepciones de grandes nombres, entre los que creo que estaréis vosotros. ¿Cómo convences a quien no tenga muy claro si veros o no?
Bueno, eso es algo muy personal… Pero quien haya pagado la entrada y no vea a Lori Meyers cometerá un gran error (risas). No sé, la música es libre de gustar o no. Me he encontrado gente a la que no le gusta nuestro estilo, pero me comentan que hay dos o tres canciones que les recuerdan algún momento especial de sus vidas. La música evoca sentimientos. A quien no nos conozca le diría que se pase, que va a disfrutar de un momento bueno, que bailará, aunque no tanto como con los djs. La música no es una cultura que haya nacido con los djs, sino que viene precedida por muchas cosas y tiene mucho trabajo detrás. Lo mejor es que disfruten de nosotros, del festival, y si nos descubren, pues se llevarán una sensación mejor.

>Vuelvo a la nutrida cantera de grupos granadinos. ¿Cuáles crees que pueden ser los próximos en dar el gran salto a nivel nacional?
A mí me gusta mucho el último disco de Toulouse, Montemarte. También Bisagra, aunque es difícil que salgan al ser ya más mayores. Tengo la espinita de Napoleón Solo, que me parece tremendamente bueno, pero es difícil de comprender y a la gente le cuesta un poco… aunque son sabios musicales todos los que lo integran. Y espero y deseo que grupos jóvenes sigan con la tradición de la cultura pop granadina.

>Y te añado otra pregunta relacionada con las salas y los jóvenes. Aquí en Castellón, y casi todas las zonas nacionales, se echa en falta una mayor afluencia de gente joven en los conciertos de los géneros tradicionales. En un lugar que, desde fuera, se ve tan activo como Granada, ¿cuál es el panorama habitual en salas?
En Granada las salas abarcan todos los estilos, incluso una misma sala programa de manera muy diferente. Ahora hay gente haciendo trap muy interesante en Granada. Es una ciudad con ambiente juvenil y universitario, lo que significa una franja de 18 a veintialgo que va descubriendo cosas. La gente vuelve a salir después de la etapa de la crisis, en la que la cultura fue la primera en sufrir las consecuencias. El problema es la caza de brujas a las salas, que se encuentran con muchos inconvenientes: medio ambiente, ruido, cada vez mayores imposiciones para hacer un concierto… y eso amarga a los dueños de salas y a los productores y promotores. Al final acaban cansados de tantas imposiciones de las administraciones.