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100 años de animación japonesa según David Heredia

El cine y la literatura son dos de las principales fuentes de cultura y entretenimiento en occidente mientras que el manga, el anime y el cómic toman posesión de la dimensión narrativa en oriente. Hablamos con el vila-realense David Heredia sobre las claves de su libro ‘Anime! Anime! 100 años de animación japonesa’, la evolución del anime, la cultura japonesa con presencia en España, el papel que juega la mujer en la sociedad y las nuevas generaciones.
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David Heredia, tras la entrevista en el Espaitec de la UJI. Foto: Raquel López.

David Hereda Pitarch (Vila-real, 1986) compagina su profesión como traductor con su gran pasión, la cultura japonesa. Organiza ferias, actividades y talleres sobre esta cultura y, además, colabora en la redacción de artículos informativos sobre Japón y su cultura. Actualmente, es uno de los directores de Cool Japan, web especializada en la difusión de cultura japonesa. El pasado noviembre lanzó su primer libro al mercado bajo el título Anime! Anime! 100 años de animación japonesa con el respaldo de Diábolo Ediciones. Medios especializados en la materia, pero también algunos generalistas, se han hecho eco de este título como lo demuestra la atención que ha recibido por parte de RTVE.

La motivación principal que llevó a David Heredia a escribir Anime! Anime! 100 años de animación japonesa, se mide a nivel personal pues “no había ningún libro que estudiara la animación de esta forma”. El libro conduce visualmente, a través de ejemplos, por los elementos de la animación japonesa que han marcado su evolución e historia. No sólo es una guía para los seguidores y curiosos, sino que “lleva a crear obras especializadas de este tipo para generar así una base en la que construir unos estudios sobre el anime”.

Afirmamos que el anime se ha configurado como un componente intrínseco y casi exclusivo de la sociedad japonesas “antes era un simple producto de entretenimiento y ahora incluso ya se emplea para turismo”. Japón, como país e industria, es muy conservador y proteccionista respecto a su propia cultura, aunque “nunca han puesto barreras a nada que venga de fuera; les gusta coger lo que les gusta de otras culturas y adaptarlo a la suya”.

“La sociedad japonesa no concibe existir sin la industria del anime, forma parte de la identidad del país”

El modelo standard de calidad Disney, como referente máximo de la animación mundial y de la industria cinematográfica, actuó sobre la animación japonesa en sus inicios junto a influencias occidentales. Conforme el cómic y el manga crecían en Japón, “poco a poco fue adquiriendo su propia identidad y ahora, es casi al revés, ha sido un boom tan grande que es necesario que los demás también tomen un poco de la industria del anime”.

Páginas del libro ‘Anime! Anime! 100 años de animación japonesa’ de David Heredia

América es la primera potencia pero Japón se asegura como segunda fuerza en animación mundial. En el plano visual e industrial existe una influencia hollywoodiense, “intentan emular el efecto que tienen las producciones americanas para llegar al máximo número de gente”. Sin embargo, traspasar las fronteras japonesas no es uno de sus hitos comerciales, “piensan en su propio público más que de exportarlo fuera” aunque claro está, si tiene éxito fuera, no dudarán trabajar en mejorar el producto para otras culturas. El compositor de la banda sonora es una figura muy aclamada, “en el plano sonoro tanto con las voces como la composición, tienen un peso importante, aquí hay hombres y mujeres, no hay distinción”.
Entre los diferentes formatos actuales en los que se proyecta la animación japonesa destaca el anime y el manga que “muchas veces se adaptan la una a la otra”. Las historietas de cómics, con más renombre, se adaptan a la pantalla y otras veces “el anime tiene tanto éxito que se traslada al cómic con nuevos elementos”. Por otro lado, la construcción de la idea y la estructura de producción la asientan originarios de Japón pues “no confían en que un occidental sepa trasladar la cultura occidental”.

“Ahora es lo occidental lo que está intentando tomar un poco de la animación japonesa, es difícil no imitar lo que hacen”

El anime tiene un peso muy potente en la programación de las parrillas televisivas japonesas “hay canales dedicados a la animación y en el resto, la mitad es animación, no importa que canal sea”. Para el resto de países están promoviendo en internet “plataformas digitales en simulcast que tal cual lo estrenan allí, también se ve fuera”.

Personajes de la serie ‘Dragon Ball’

En España, el anime entró en los años 90 y “se ha ido aceptando la entrada de los productos japoneses como algo cultural y no simplemente de entretenimiento”. La mayor parte de la sociedad española conoce a Doraemon o Dragon Ball y las nuevas generaciones apuntan a Asia como predilección audiovisual: “los productos de Japón son radicalmente distintos y estos personajes tienen una presencia constante, son iconos culturales”. De alguna forma, podríamos estar asistiendo a una orienzalización de occidente a través de la animación.

El anime, tanto como producto cultural y de entretenimiento, cuenta con la representación de la parte oscura de la sociedad japonesa. Nos preguntamos si los propios japoneses son capaces de poder ver la existencia de esa parte mala de su sociedad en la animación: “No, ya se toma como algo tan habitual que no se le presta importancia y el machismo en la sociedad crece de manera inconsciente”.

 

Chica Lolita.

La cultura japonesa establece unos roles de género muy fuertes, donde el género femenino queda reducido al ámbito doméstico. En el proceso de producción sí que hay mujeres pero “la dirección está dominada por hombres”. David Heredia nos cuenta que “en la literatura no se limitan y están saliendo muchas autoras que están cambiando esa concepción de la mujer florero”. Por otro lado, se consagra la subcultura Lolita como el empoderamiento de la mujer mediante un mensaje feminista y reivindicativo de la sociedad machista japonesa, “es representar cómo te sientes por dentro con la moda, pero se queda en lo superficial y la idea de liberación no se transmite”.

Heredia explica que la presencia de la cultura del manga y el anime en Castellón es fuerte: “Fue una de las primeras ciudades que tuvo asociación sobre anime y manga en toda España”. En el resto de la provincia también encontramos asociaciones o salones del manga que vuelcan su actividad en dar a conocer esta cultura, además de proporcionar un espacio de intercambio de información sobre el anime, el manga o el cómic.

“En la Comunidad Valenciana y Cataluña es donde hay más presencia de fans del anime”




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